La Armada, a través de su órgano de gestión económica, ha contratado a Navantia la actualización del sistema de combate Scomba instalado en el Galicia por 938.153,37 euros. El encargo incluye tanto el suministro como la instalación de la nueva configuración del sistema y se formaliza como un contrato basado en el acuerdo marco de actualización estructurada, ingeniería evolutiva y creación de nuevas capacidades de Scomba.
El plazo de ejecución se extiende hasta el 15 de diciembre de 2026 o hasta que se agote el saldo ejecutable del contrato, según cuál de las dos circunstancias se produzca antes. El importe corresponde a esta intervención concreta y no equivale al coste total de la modernización del sistema de combate ni al presupuesto completo de la renovación de los dos buques anfibios.
Una pieza de la modernización de media vida
La actuación forma parte del programa de modernización de media vida de los buques anfibios Galicia y Castilla, concebido para afrontar la obsolescencia de sus equipos y mantener sus capacidades operativas. La actualización del Scomba constituye así un paquete específico de ingeniería e integración dentro de un esfuerzo de mayor alcance.
En un buque de asalto anfibio, el sistema de combate no se limita a coordinar el empleo de sus armas. También permite integrar sensores, unidades embarcadas y apoyos externos, compartir una imagen operativa común y operar junto a otros buques y aeronaves dentro de una fuerza naval. Por ese motivo, la evolución del sistema afecta directamente a la capacidad de mando, coordinación e interoperabilidad de los Galicia.
La documentación disponible sobre el programa atribuye a la modernización una prefinanciación parcial de 240 millones de euros entre 2025 y 2028, distribuida en anualidades de cinco, 79, 78 y 78 millones de euros. También contempla capacidades adicionales de ciberseguridad, guerra electrónica, autoprotección frente a drones, integración y gestión de vehículos no tripulados y una nube de combate.
Dentro de ese alcance, la capacidad de guerra electrónica descrita para el programa permitiría detectar, interceptar, analizar, identificar, clasificar, obtener la demora, grabar y escuchar señales en entornos litorales. Estas funciones ampliarían la contribución de los buques a la vigilancia y a la generación de inteligencia electromagnética, aunque su eficacia dependerá de la integración con el resto de sensores, enlaces y sistemas de autoprotección.
El reto de mantener una arquitectura coherente
La renovación del Scomba tendrá que avanzar acompasada con la actualización de los sensores, las comunicaciones, los enlaces de datos, la guerra electrónica, la defensa frente a amenazas aéreas no tripuladas y el sostenimiento logístico. Un sistema de combate actualizado puede mejorar la capacidad de una plataforma, pero su rendimiento operativo queda condicionado por la compatibilidad y el nivel de modernización del conjunto del buque.
La cuestión resulta especialmente relevante en dos unidades que sostienen una parte importante de la capacidad anfibia y de mando marítimo de la Armada. La información disponible sitúa la entrega del Galicia en 1998 y la entrada en servicio del Castilla en 2000; ambos buques fueron construidos originalmente por la entonces Empresa Nacional Bazán.
Por tanto, el contrato adjudicado a Navantia confirma una intervención concreta sobre el sistema de combate del Galicia, pero su importe no permite medir por sí solo el coste final del programa de modernización de media vida ni su grado de cumplimiento. La información sobre la prefinanciación, las capacidades adicionales y las características de los buques procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.


