viernes, 16 de octubre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Drones

Reino Unido impulsa la familia de turborreactores Argive para drones

El Ministerio de Defensa británico y la empresa Alloyed habrían desarrollado una gama de motores de reacción fabricados mediante técnicas digitales y aditivas, con variantes de entre 30 y 2.000 newtons de empuje. El programa busca acelerar el diseño y la producción de propulsores para sistemas no tripulados, aunque todavía no permite confirmar sus aplicaciones operativas ni su capacidad industrial sostenida.

Imagen de portada: Reino Unido impulsa la familia de turborreactores Argive para drones

Una familia de motores de empuje variable

La familia Argive abarcaría, según la información disponible, una gama de turborreactores orientados a plataformas no tripuladas. El modelo A300, con aproximadamente 300 newtons de empuje, habría completado pruebas de vuelo y entrado en producción en serie. El A1100, de unos 1.100 newtons, habría pasado del diseño inicial a una configuración preparada para volar en menos de siete meses.

La propuesta combinaría diseño algorítmico, modelado digital y fabricación aditiva metálica. Esta metodología permitiría modificar con rapidez la arquitectura de los motores y generar nuevas variantes sin depender en la misma medida de moldes y utillajes específicos para cada versión.

El reto está en pasar del prototipo a la producción

La fabricación aditiva puede reducir operaciones industriales y acortar los ciclos de desarrollo, pero no elimina las fases más exigentes de un motor de turbina. Los componentes sometidos a altas temperaturas, vibraciones y esfuerzos centrífugos siguen necesitando tratamientos térmicos, mecanizado, inspecciones no destructivas y procesos de cualificación.

Por ese motivo, una demostración de vuelo no equivale por sí sola a una capacidad de producción consolidada. La prueba decisiva será mantener la calidad, la fiabilidad y la repetibilidad cuando aumente el volumen de fabricación, especialmente en piezas críticas y en conjuntos que deban operar durante periodos prolongados.

Alloyed sostiene que las instrucciones digitales de fabricación podrían trasladarse a distintos centros productivos. El programa también utilizaría propiedad intelectual británica sin restricciones estadounidenses ITAR, una característica que, de confirmarse documentalmente, facilitaría la integración de los motores en plataformas europeas y ofrecería mayor margen para su exportación.

Una posible base industrial para sistemas no tripulados

El programa reuniría a más de 40 proveedores británicos y habría generado más de 60 puestos de ingeniería, con otros 45 empleos contemplados para el año siguiente. La financiación procedería del Strategic Capabilities Office del Ministerio de Defensa, con una contribución equivalente por parte de Alloyed.

La combinación de una cadena de suministro nacional, diseño computacional y fabricación distribuida podría resultar relevante para Reino Unido en un entorno que exige producir drones y municiones a mayor escala y con ciclos de renovación más cortos. Para otros países europeos, incluida España, el interés dependería de que los motores alcanzasen prestaciones, costes y ritmos de entrega compatibles con plataformas concretas.

No están confirmadas las posibles aplicaciones de Argive en interceptores no tripulados, blancos aéreos, municiones merodeadoras o sistemas de ataque de largo alcance. Tampoco se ha identificado un cliente final para el A300 ni está verificado que el A1100 haya completado una campaña de vuelo o comenzado su fabricación en serie. Las posibles mejoras en consumo, alcance, fiabilidad, firma térmica, vida útil, coste unitario y producción masiva siguen sin datos públicos que permitan valorarlas.

La referencia a una respuesta frente a drones rusos más rápidos, incluidos los denominados Geran-4, tampoco está corroborada. En consecuencia, el interés actual del programa reside en la capacidad industrial y tecnológica que plantea, no en unos resultados militares que todavía no pueden medirse.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.