Una ronda con un objetivo de hasta 50 millones
La operación se integraría en una ronda de financiación cuyo primer cierre sumaría 19,6 millones de euros. De esa cantidad, 9,6 millones procederían de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), que ya habría invertido un millón de euros en Qilimanjaro en una ronda anterior.
La ronda tendría como objetivo final captar entre 40 y 50 millones de euros, con posibles aportaciones adicionales de Avançsa y de otros inversores. El mecanismo previsto para la entrada de Indra sería un préstamo convertible obligatorio, una fórmula que permite transformar posteriormente la financiación en una participación accionarial bajo las condiciones establecidas en la operación.
Del laboratorio a la fabricación
Los fondos se destinarían a industrializar los sistemas cuánticos de Qilimanjaro, desarrollar nuevas generaciones de chips y ampliar sus capacidades de fabricación y despliegue. La empresa, fundada en 2019, desarrolla hardware, software, algoritmos y capacidades de integración de sistemas para computación cuántica.
Su propuesta tecnológica se basa en una arquitectura multimodal, digital y analógica, con qubits superconductores de tipo fluxonium. Este enfoque requiere operar a temperaturas criogénicas y combinar los procesadores con electrónica de control especializada. Además, la reducción de errores continúa siendo uno de los principales obstáculos antes de que estas máquinas puedan ofrecer una utilidad industrial amplia y sostenida.
La colaboración con Indra contemplaría el desarrollo de proyectos piloto y la integración de capacidades cuánticas en IndraMind. El objetivo sería explorar aplicaciones en un entorno tecnológico ya orientado a la inteligencia artificial, el análisis de datos y el apoyo a la toma de decisiones, aunque la inversión no demuestra por sí misma que exista ya una ventaja operativa de la computación cuántica frente a los sistemas clásicos.
Interés para defensa y seguridad
En el ámbito de la defensa, la computación cuántica puede resultar relevante para problemas de optimización, simulación, diseño de materiales, logística, sensores y apoyo a sistemas autónomos. Su interés está ligado a la posibilidad de abordar determinados problemas complejos con métodos distintos a los utilizados por la computación convencional.
Ese potencial todavía debe traducirse en sistemas fiables, escalables y económicamente viables. Para aplicaciones militares, no basta con disponer de un prototipo: también son necesarias capacidades de fabricación, mantenimiento, integración con arquitecturas existentes y protección de la información procesada.
Otro ámbito estratégico es la criptografía. La eventual llegada de ordenadores cuánticos tolerantes a fallos podría comprometer determinados sistemas de clave pública, una perspectiva que está impulsando la migración hacia algoritmos poscuánticos. La operación descrita, sin embargo, no acredita por sí misma capacidades de Qilimanjaro o Indra en este campo.
La oportunidad industrial para España
Si se materializa, la inversión permitiría reforzar una cadena nacional alrededor de la computación cuántica, con actividad en propiedad intelectual, fabricación de chips, desarrollo de software, generación de talento y validación de aplicaciones con clientes de referencia.
El desafío será convertir la investigación y los prototipos en productos capaces de alcanzar la escala, la fiabilidad y el coste exigidos por los mercados industriales y de defensa. El riesgo principal es que los proyectos permanezcan en la fase de demostradores o pilotos sin llegar a desplegarse en servicios operativos con resultados medibles.
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