viernes, 16 de octubre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Ejercito del Aire

La Marina estadounidense prevé integrar el LRASM en los B-52 de la Fuerza Aérea

La Armada estadounidense prepara una posible contratación para adaptar el misil antibuque AGM-158C LRASM a los bombarderos estratégicos B-52, una iniciativa que ampliaría la capacidad de ataque marítimo de largo alcance de la Fuerza Aérea, aunque todavía no determina cuándo estaría disponible ni si llegará a convertirse en una capacidad operativa.

Imagen de portada: La Marina estadounidense prevé integrar el LRASM en los B-52 de la Fuerza Aérea

Una integración todavía pendiente de contratación

La iniciativa corresponde a una intención de contratación de NAVAIR para encargar a Lockheed Martin los trabajos necesarios para incorporar el AGM-158C LRASM al B-52. Naval News señala que el paquete incluiría la integración del arma, los ensayos asociados, actualizaciones del software del misil y la reparación de equipos de prueba.

La formulación no equivale a un contrato adjudicado ni significa que el bombardero ya pueda emplear el LRASM de forma operativa. La adaptación de un misil a una plataforma exige certificar las interfaces entre ambos sistemas, validar el software, comprobar la separación segura del arma y completar pruebas en tierra y en vuelo antes de autorizar su empleo.

Más volumen de armas antibuque

Según la información publicada, el B-52 podría transportar hasta 20 misiles LRASM. La cifra reforzaría la función del bombardero como plataforma de lanzamiento masivo desde largas distancias, especialmente en escenarios marítimos donde resulte necesario saturar o complicar la respuesta de las defensas enemigas.

El LRASM pertenece a la familia derivada del misil de ataque aire-superficie JASSM y está concebido para atacar buques a distancias superiores a los 370 kilómetros, combinando alcance, guiado avanzado y características destinadas a dificultar su detección e interceptación. Su utilidad no dependería únicamente del número de armas embarcadas: también sería esencial disponer de información precisa sobre los objetivos, redes de vigilancia y designación, apoyo de reabastecimiento y condiciones de supervivencia para el bombardero.

Encaje en la estrategia aérea estadounidense

La integración ampliaría la variedad de plataformas capaces de lanzar armas antibuque de largo alcance. La información disponible vincula el LRASM con demostraciones o empleos desde otros aviones, entre ellos el B-1, el B-2, aeronaves de patrulla marítima y cazas navales. También sitúa al misil, junto con el arma Blackbeard, dentro de una futura combinación de municiones de distinto coste y prestaciones para las alas aéreas embarcadas.

Ese enfoque apunta a distribuir la capacidad de ataque marítimo entre bombarderos, aviación embarcada y aeronaves de patrulla, en lugar de concentrarla en un único tipo de plataforma. Para España y otros socios europeos, el movimiento resulta relevante como muestra de la evolución estadounidense hacia capacidades de ataque naval de largo alcance y empleo distribuido. No implica, sin embargo, una decisión española para integrar el LRASM en sus propios aviones.

La referencia a un empleo amplio de misiles JASSM por parte de bombarderos B-52 y B-1 durante una supuesta guerra entre Estados Unidos e Irán no se utiliza aquí como antecedente histórico establecido, al no contar con verificación independiente.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.