Una evolución del PrSM hacia la guerra antibuque
La propuesta de Lockheed Martin para el PrSM Increment 4 plantea ampliar la misión del misil más allá del ataque contra objetivos terrestres fijos. La variante estaría orientada contra buques en movimiento y objetivos terrestres que puedan cambiar de posición, dos escenarios que exigen sensores, buscadores y sistemas de guiado más complejos que los empleados frente a blancos previamente localizados.
Según la compañía, el diseño combinaría sistemas de guiado y control ya utilizados en las primeras versiones del PrSM con una nueva suite de sensores y buscadores. La propulsión correría a cargo de un ramjet suministrado por L3Harris, una opción destinada a mantener el rendimiento del misil durante una trayectoria de largo alcance.
El PrSM es el misil de ataque de precisión del Ejército estadounidense destinado a sustituir progresivamente al ATACMS. Puede emplearse desde lanzadores HIMARS y M270, lo que permite aprovechar una infraestructura ya integrada en las unidades de fuegos de largo alcance.
Producción y competencia estadounidense
Lockheed Martin sostiene que su línea de producción de Camden, en Arkansas, donde fabrica los PrSM Increment 1 y 2, también podría producir la futura variante Increment 4. Esa posibilidad reduciría la necesidad de crear una cadena industrial completamente nueva, aunque la integración de una propulsión ramjet y de nuevos sensores requeriría validar cambios relevantes en el diseño y en los procesos de fabricación.
La empresa figura además entre las cinco compañías seleccionadas por el Ejército estadounidense para competir por un programa de ataque marítimo de alcance extendido. Los ensayos de las propuestas estarían previstos para 2027 y 2028, de modo que la selección industrial y la madurez de cada diseño serán determinantes antes de que pueda hablarse de una capacidad operativa.
Una capacidad pensada para el Indo-Pacífico
La evolución propuesta encaja con la doctrina estadounidense de negar el acceso a fuerzas navales adversarias mediante sistemas terrestres distribuidos. Un misil lanzado desde HIMARS o M270 podría complementar a otras capacidades antibuque y obligar a una fuerza naval a operar a mayor distancia de las costas defendidas.
El empleo de un ramjet podría favorecer el rendimiento a gran distancia, pero también introduce retos de integración, control térmico, coste y madurez tecnológica. Además del vuelo del misil, sería necesario demostrar la detección y clasificación de objetivos móviles, la actualización de datos durante la misión, la designación de blancos y la coordinación con las redes de mando estadounidenses.
La propuesta también se ha relacionado con el posible interés de Canadá y Australia por operar variantes de ataque marítimo del PrSM desde lanzadores HIMARS. Para ambos países, una capacidad de este tipo reforzaría la defensa distribuida de sus extensos espacios marítimos, aunque la información disponible no permite afirmar que hayan seleccionado o contratado esta variante.
Qué falta por demostrar
Un alcance anunciado de 1.000 kilómetros no equivale a una capacidad operativa validada. Tampoco existe confirmación independiente de que el prototipo haya demostrado ese alcance o que pueda atacar eficazmente buques en movimiento. La afirmación sobre el empleo en combate de los sistemas de guiado y control del PrSM Increment 1 durante la operación Epic Fury tampoco está corroborada de forma independiente. La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.
Para España y otros países europeos, la relevancia sería principalmente doctrinal e industrial: un sistema terrestre antibuque de largo alcance podría reforzar la defensa de zonas marítimas y la disuasión distribuida dentro de la OTAN. No se desprende, sin embargo, que España haya seleccionado, financiado o vaya a adquirir el PrSM Increment 4, ni que la competencia estadounidense permita anticipar qué empresa obtendrá el contrato.


