martes, 27 de octubre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Ejercito de tierra

La modernización del Ejército de Tierra priorizaría los fuegos y la defensa antiaérea

La relación de programas de modernización publicada por el Ministerio de Defensa en enero de 2026 sitúa las capacidades de fuegos indirectos, localización y defensa antiaérea entre las principales prioridades terrestres, con una inversión conjunta estimada de 14.735,6 millones de euros. El volumen refleja el esfuerzo de renovación previsto, aunque no equivale por sí mismo a disponer ya de capacidades plenamente operativas.

Imagen de portada: La modernización del Ejército de Tierra priorizaría los fuegos y la defensa antiaérea

La planificación de la modernización militar española para los próximos años contempla 79 programas destinados a los tres ejércitos y a necesidades comunes. Dentro de ese conjunto, 21 programas estarían vinculados al ámbito terrestre y sumarían 26.006,5 millones de euros, aunque la cifra incluiría iniciativas compartidas con otros componentes de las Fuerzas Armadas y no abarcaría todas las capacidades de las que depende el Ejército de Tierra.

Fuegos y defensa antiaérea concentran el esfuerzo

La mayor concentración presupuestaria se situaría en los programas de fuegos indirectos y localización, con 8.710,5 millones de euros. La defensa antiaérea añadiría otros 6.025,1 millones. En conjunto, ambas áreas representarían el 56,7 % del importe atribuido a los programas terrestres.

El peso de estas partidas responde a una necesidad operativa que va más allá de renovar plataformas. La artillería moderna depende de sensores capaces de localizar objetivos, redes de comunicaciones resistentes, centros de mando, munición suficiente y sistemas logísticos que permitan mantener el ritmo de empleo. Del mismo modo, una defensa antiaérea eficaz necesita integrar radares, sensores pasivos, misiles, cañones, sistemas de mando y control y procedimientos para hacer frente a amenazas muy distintas.

La experiencia reciente de los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo ha reforzado la importancia de los drones, la guerra electrónica, la dispersión de las unidades y la defensa frente a municiones merodeadoras. En ese entorno, la velocidad para detectar, identificar y atacar un objetivo puede ser tan determinante como el alcance o la potencia de fuego del sistema principal.

Una renovación que incluye obuses, vehículos y helicópteros

Los programas de obuses autopropulsados sobre cadenas y sobre ruedas sumarían 7.450 millones de euros. Según la información disponible, su adjudicación se produjo el 19 de diciembre de 2025 a uniones temporales de empresas integradas por Indra y Escribano, con una ejecución prevista hasta noviembre de 2034.

La modernización terrestre no se limitaría a la artillería. También incluiría vehículos de combate, helicópteros, comunicaciones, sistemas de mando y control, defensa antiaérea, municiones, sensores y medios logísticos. El objetivo sería renovar una arquitectura completa de combate, en la que las plataformas tripuladas y no tripuladas dependan de redes de información, apoyo y sostenimiento comunes.

Esa interdependencia explica por qué el valor de un programa presupuestado o adjudicado no se traduce automáticamente en una capacidad disponible para las unidades. Entre el desarrollo tecnológico y el empleo operativo se encuentran etapas como la producción, la entrega, la aceptación, la formación del personal, la disponibilidad de munición y repuestos, la integración con otros sistemas y la consolidación del mantenimiento.

El calendario se extiende hasta 2034

La ejecución prevista para los obuses se prolongaría hasta noviembre de 2034, un horizonte que permite distribuir inversiones y consolidar capacidades industriales, pero que también expone los programas a inflación, cambios tecnológicos, dificultades de integración y retrasos.

La relación de programas presenta además una situación desigual: algunos equipos habrían comenzado a llegar a las unidades, mientras que otros permanecerían pendientes de pruebas, decisiones técnicas o una definición final. La diferencia entre recibir material y alcanzar una capacidad operativa completa será especialmente relevante en áreas como la artillería y la defensa antiaérea, donde el rendimiento depende de la conexión entre plataformas, sensores, comunicaciones y logística.

La dimensión del plan tampoco se limita al Ejército de Tierra. Parte de sus capacidades descansará en sistemas conjuntos de comunicaciones, inteligencia, transporte aéreo, satélites y apoyo logístico. Por ello, el resultado final dependerá tanto de la entrega de los equipos terrestres como de la disponibilidad de los elementos que permiten emplearlos dentro de una arquitectura militar integrada.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.