El histórico astillero de Navantia en Ferrol ha vuelto a convertirse en el epicentro de la construcción naval militar europea. En una solemne ceremonia marcada por la tradición marinera, la innovación tecnológica y un profundo simbolismo histórico, la ría gallega ha asistido a la botadura oficial de la fragata F112 «Roger de Lauria», la segunda unidad del revolucionario programa de fragatas F110 concebido para la Armada Española.
El acto, presidido por las principales autoridades civiles y militares del sector de la defensa, contó con la presencia de la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce; el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez; el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), almirante Antonio Piñeiro; y la madrina del buque, doña Almudena de Arteaga —duquesa del Infantado y descendiente directa del histórico almirante—, quien fue la encargada de pronunciar la fórmula de bautizo antes de que el casco del buque se deslizara con precisión milimétrica hacia las aguas de la ría coincidiendo con la pleamar.
De la Corona de Aragón al siglo XXI: un nombre con solera táctica
El nuevo buque recupera una denominación ilustre en los anales de la historia naval española. El nombre de Roger de Lauria rinde homenaje al legendario marino al servicio de la Corona de Aragón en el siglo XIII, célebre por su inigualable destreza táctica en el Mediterráneo occidental —con victorias memorables en Malta (1283) o el Golfo de Roses (1285)— y célebre por aquella frase que desafiaba el dominio marítimo de su época: «Ningún pez se atreverá a salir a la mar si no lleva el escudo del rey de Aragón en su cola».
Ahora, siete siglos después de aquellas campañas que cimentaron el poderío naval en el Mare Nostrum, ese legado se transfiere a una plataforma de combate de última generación diseñada para operar en los escenarios geoestratégicos más exigentes del siglo XXI.
Vanguardia tecnológica: el cerebro y los músculos de la clase F110
Con una inversión global que supera los 5.000 millones de euros para el conjunto de las cinco unidades del programa F110, las fragatas multipropósito de esta clase representan un salto copernicano en las capacidades de la Armada, especialmente orientadas hacia la guerra antisubmarina, la defensa antiaérea, la vigilancia de espacios marítimos y la gestión de crisis.
Durante las intervenciones institucionales en el astillero, tanto el director del centro de Ferrol, Eduardo Dobarro, como el presidente de Navantia y el AJEMA destacaron los hitos de ingeniería que incorpora la F112:
- El gemelo digital: Una réplica virtual del buque alimentada en tiempo real por una densa red de sensores distribuidos por toda la estructura, permitiendo optimizar el mantenimiento predictivo, la operativa y la toma de decisiones ágiles.
- El mástil integrado: Desarrollado íntegramente por la compañía, agrupa radares de última generación, antenas de identificación, sistemas optrónicos de seguimiento infrarrojo y guerra electrónica, reduciendo la firma radar del buque.
- Sistema nervioso inteligente (SUI): Una red con cerca de 2.000 nodos interconectados que garantiza la conectividad segura y la automatización de servicios esenciales a bordo.
- Sistema de combate SCOMBA: El cerebro nacional que procesa y coordina toda la capacidad operativa de la fragata en perfecta interoperabilidad con los estándares de la OTAN.
Soberanía industrial, empleo y proyección internacional
El programa F110 no es únicamente un exponente de excelencia militar, sino un motor económico vertebrador para Galicia y para el conjunto de España. La ejecución de este programa moviliza a más de 500 empresas colaboradoras, centros tecnológicos y universidades, sosteniendo de forma directa e indirecta más de 5.700 empleos de alta cualificación.
Además, la puesta en marcha de infraestructuras clave como la nueva fábrica digital de bloques en Ferrol consolida al astillero gallego como un referente mundial de la construcción naval, preparado para afrontar con competitividad los futuros retos del mercado internacional de defensa.
Con la botadura de la Roger de Lauria, la Armada da un paso de gigante hacia la modernización de su flota de superficie, asegurando que España mantenga las capacidades tecnológicas y estratégicas necesarias para proteger sus intereses marítimos, el comercio exterior y el suministro energético en un entorno internacional cada vez más complejo. ¡Buena mar y larga vida a la Roger de Lauria!
El horizonte 2030: la mayor transformación de la Armada Española
La botadura de la Roger de Lauria no es un hecho aislado, sino el hito más reciente del mayor plan de renovación naval de la historia reciente de España. En un escenario geoestratégico convulso donde la seguridad marítima, la protección de las líneas energéticas y el dominio subacuático se han convertido en prioridades críticas, la Armada afronta un ambicioso proceso de modernización que redefinirá sus capacidades tácticas de cara al periodo 2026-2030.
Este gran salto tecnológico e industrial se sustenta sobre varios pilares estratégicos que ya están en marcha:
- El despliegue escalonado de las fragatas F-110: Tras la botadura de la F112, el calendario prevé la entrega de la primera unidad de la serie en 2028, con incorporaciones sucesivas que se completarán de forma escalonada hasta principios de la próxima década. Estas plataformas sustituirán progresivamente a las veteranas fragatas de la clase Santa María (F-80), dotando a la flota de una superioridad absoluta en guerra antisubmarina y escolta oceánica.
- La culminación de la élite submarina (S-80 Plus): A la operatividad del S-81 Isaac Peral, se sumará la entrega escalonada del resto de sumergibles de la serie: el S-82 Narciso Monturiol (previsto para este mismo ciclo de 2026), el S-83 Cosme García en 2028 y el S-84 Mateo García de los Reyes en el horizonte de 2030. Este programa consolida a España entre el selecto grupo de naciones con capacidad soberana para diseñar y construir submarinos oceánicos de propulsión convencional avanzada.
- La modernización integral de las F-100: Para evitar brechas tecnológicas frente a los nuevos escenarios de combate, la Armada acomete la profunda actualización de las fragatas de la clase Álvaro de Bazán. Este plan contempla la renovación de sistemas de combate AEGIS, la corrección de obsolescencias y la mejora de las defensas antiaéreas, estirando su vida operativa y alineando sus prestaciones con los estándares de conectividad de las nuevas F-110 de cara a 2045.
- Nuevos buques de apoyo y acción marítima (BAM): La incorporación de unidades especializadas como el BAM-IS Poseidón afianza la seguridad en las operaciones de rescate y soporte a submarinos, completando una treintena de nuevos buques y vectores que renuevan por completo el perfil operativo de la flota española.
Con este porfolio de proyectos, que moviliza más de 10.000 millones de euros en contratos industriales, España no solo asegura una fuerza naval altamente disuasoria y orientada al combate, sino que ratifica el papel de astilleros históricos como el de Ferrol como auténticos tractores de la soberanía tecnológica europea.


