Un objetivo de planificación, no una fecha de entrada en servicio
La previsión atribuida a Purdy apunta a que la Fuerza Espacial quiere disponer de capacidades cislunares antes de que termine el año fiscal 2029. El horizonte refleja una prioridad de planificación para el servicio, pero no garantiza que exista ya un sistema definido, una contratación aprobada o una fecha cerrada de entrada en servicio.
El espacio cislunar comprende, en términos generales, la región situada entre la órbita terrestre y la órbita lunar, incluida la proximidad de la Luna. Su importancia militar crecerá a medida que se extiendan los satélites, vehículos de transferencia, estaciones y otras infraestructuras que operen más allá de la órbita terrestre geosincrónica.
Las RFIs servirán para medir la oferta tecnológica
La Fuerza Espacial estaría preparando próximas solicitudes de información —RFI, por sus siglas en inglés— sobre capacidades relacionadas con las operaciones o la guerra cislunar. Este tipo de consultas permite a la Administración conocer la madurez de las soluciones existentes, identificar proveedores y evaluar qué tecnologías pueden responder a futuras necesidades.
Una RFI no es una adjudicación ni confirma por sí sola que haya un programa financiado. Tampoco fija necesariamente los requisitos definitivos. Antes de llegar a una contratación, el proceso puede incluir nuevas consultas, definición de necesidades operativas, asignación presupuestaria y decisiones sobre arquitectura y calendario.
Vigilancia, comunicaciones y protección de activos
La actividad en el entorno cislunar plantea problemas distintos de los que afrontan actualmente las fuerzas espaciales en órbitas terrestres. Las distancias, los tiempos de tránsito, la dificultad para mantener una vigilancia persistente y la necesidad de coordinar activos en trayectorias diferentes complican la detección de comportamientos potencialmente hostiles.
Entre las capacidades relevantes se encuentran el seguimiento de objetos, las comunicaciones de larga distancia, la navegación, la logística y la protección de satélites y vehículos. El concepto de operaciones cislunares no se limita, por tanto, a disponer de sensores o plataformas de combate: también abarca la capacidad de conocer qué ocurre en la región y mantener conectados y operativos los sistemas desplegados allí.
Para España y Europa, la evolución de este ámbito podría influir en futuros requisitos de interoperabilidad, seguimiento espacial y protección de infraestructuras. Por ahora, no se han precisado la posible participación de aliados, el presupuesto, los sistemas concretos ni un calendario de adquisiciones asociado a las capacidades mencionadas.
La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.


