La relación entre Indra y el Ejército de Chile tuvo un nuevo episodio con una presentación centrada en tecnologías para detectar, identificar y hacer frente a amenazas aéreas no tripuladas. La actividad se celebró en el Regimiento de Inteligencia N.º 2 Llaitún y quedó recogida en un acta de audiencia publicada en el portal oficial de la Ley del Lobby.
Según la información publicada por Infodefensa, la compañía abordó ante representantes del Ejército chileno sus capacidades en el ámbito antidrón, la guerra electrónica, la vigilancia y el control del espacio aéreo. La exposición incluyó también referencias a soluciones de ciberseguridad y a servicios de apoyo logístico.
Una propuesta orientada a unidades móviles
De acuerdo con lo descrito por Indra, la empresa presentó el sistema antidrón C-UAS Crow como una solución integrable en convoyes y capaz de crear burbujas de detección y protección frente a vehículos aéreos no tripulados hostiles en movimiento. Esta descripción apunta a un empleo potencial junto a unidades desplegadas, además de la protección de instalaciones, aunque el registro no detalla una configuración concreta para las Fuerzas Armadas chilenas.
La compañía afirmó asimismo que sus productos cubren todas las frecuencias de radar y radiofrecuencia. Indra expuso capacidades de cámaras pasivas, grabación y revisión posterior de imágenes, sistemas de aprendizaje, formación y suministro de software, así como modalidades de operación unipersonal o automatizada. También manifestó su disponibilidad para colaborar directamente con el Ejército de Chile.
Estas funciones reflejan la evolución del concepto de defensa contra drones: ya no se trata únicamente de incorporar un sensor o un sistema de interferencia, sino de coordinar detección, identificación, seguimiento, mando y control y, cuando corresponda, neutralización. Sin embargo, la información disponible no permite saber qué sensores, efectores, arquitectura de comunicaciones o requisitos operativos habría considerado Chile.
Una presentación, no una compra
El principal límite del anuncio es institucional. La audiencia documenta una actividad de relación y exposición de capacidades, pero no una adjudicación, una selección de proveedor ni la apertura de un programa de adquisición. Tampoco se han comunicado presupuesto, calendario o configuración del eventual sistema.
Por tanto, la presentación no permite concluir que el Ejército de Chile haya decidido comprar el C-UAS Crow u otra solución de Indra. Cualquier paso posterior —como una solicitud de información, una licitación o un acuerdo de cooperación— tendría que constar en documentación adicional.
Para Indra, la actividad forma parte de la proyección internacional de sus capacidades en un mercado latinoamericano y puede abrir espacio para fórmulas de cooperación industrial, formación y sostenimiento. No obstante, con los datos disponibles no hay indicios de que exista ya un programa chileno definido ni de que la empresa haya sido seleccionada frente a otros proveedores.



