Continuidad para una capacidad crítica
El expediente tendría un importe de 4.628.099,16 euros antes de impuestos y habría recibido una única oferta, la presentada por Indra. La prestación incluiría tanto las labores de mantenimiento como el suministro de repuestos necesarios para conservar la disponibilidad operativa de los sistemas Gesta.
La adjudicación sería la continuación de contratos anteriores vinculados al mantenimiento de esta familia de sistemas. Su objetivo sería cubrir la transición entre la capacidad actualmente desplegada y la nueva generación de sistemas de guerra electrónica prevista por el Ejército de Tierra.
La guerra electrónica comprende la obtención de información sobre el empleo del espectro electromagnético, mediante inteligencia de señales y sensores pasivos, así como las acciones destinadas a degradar, engañar o interferir los sistemas de un adversario. En ese marco, Gesta proporcionaría capacidades de captación, interceptación, análisis, localización e interferencia de emisiones electromagnéticas.
Su arquitectura integraría sensores, elementos de mando y control y medios de contramedidas electrónicas. Mantener estos componentes en servicio resulta relevante durante una renovación tecnológica, ya que el desarrollo de nuevas capacidades exige completar fases de integración, pruebas, formación y aceptación operativa antes de que puedan sustituir plenamente a los sistemas existentes.
El relevo previsto por Santiago Fase II
Según la información disponible, los sistemas Gesta y Dubhe responden a requisitos operativos definidos aproximadamente en torno al año 2000 y serán reemplazados progresivamente por capacidades incluidas en Santiago Fase II. La referencia temporal apunta a la necesidad de adaptar la guerra electrónica a un entorno con emisores más ágiles, redes digitales, técnicas de baja probabilidad de interceptación y una mayor densidad de señales en el campo de batalla.
La misma información atribuye a Santiago Fase II una inversión inicial de 373 millones de euros. También señala que Indra liderará el desarrollo de los futuros sistemas GECO para el Ejército de Tierra, GEL para el Ejército y GEMA para la Armada.
El mantenimiento de Gesta y el desarrollo de Santiago deben entenderse como actuaciones diferentes. El primero estaría orientado a garantizar la disponibilidad de una capacidad ya existente; por sí solo, no acredita que los nuevos sistemas hayan alcanzado hitos concretos de desarrollo, pruebas o entrada en servicio. La modernización tendrá además una dimensión industrial, al afectar de forma conjunta a sensores, sistemas de mando y control y medios de contramedidas electrónicas.
La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.

