Más allá de los vehículos anfibios
El diagnóstico sitúa el problema en un nivel más amplio que la protección o la sustitución de los vehículos anfibios. Según el análisis, la Fuerza de Infantería de Marina necesita reforzar el conjunto de capacidades que permite detectar objetivos, transmitir la información, tomar decisiones, actuar sobre ellas y mantener la supervivencia de las unidades bajo vigilancia y fuego enemigo.
Ese ciclo —sensor, mando, efecto y supervivencia— resulta especialmente importante en los entornos de denegación de acceso y área, conocidos como A2/AD. En estos escenarios, las fuerzas que operan desde grandes buques o se concentran en la costa pueden ser localizadas y atacadas antes de alcanzar sus objetivos. La dispersión, la movilidad y la conexión permanente entre unidades aparecen así como condiciones para reducir la vulnerabilidad y conservar opciones de maniobra.
El análisis sostiene que la contribución actual de la Infantería de Marina española a la denegación del mar es limitada y está vinculada principalmente a las capacidades de acción directa de la Fuerza de Guerra Naval Especial. A partir de ese punto, sus autores plantean una evolución hacia una fuerza capaz de participar también en vigilancia, guerra electrónica, designación de objetivos y negación temporal de espacios marítimos.
Un modelo distribuido e integrado con la Armada
La propuesta apuesta por unidades de menor tamaño, móviles y conectadas con la Fuerza Naval. El objetivo sería evitar que la capacidad anfibia dependa únicamente de una operación concentrada desde grandes plataformas contra una costa defendida, y ampliar su utilidad hacia misiones distribuidas en el litoral y sus accesos.
Dentro de este planteamiento aparecen el concepto de Espacio Anfibio Ininterrumpido y las futuras Naves de Alta Movilidad Táctica. Ambos elementos se presentan como posibles componentes de una transformación que debería integrar sensores, comunicaciones, movilidad y fuegos en una misma arquitectura operativa.
La lógica es similar a la que subyace en varios debates doctrinales de otras potencias. Estados Unidos ha desarrollado los conceptos de Stand-In Forces y Expeditionary Advanced Base Operations, mientras que el Reino Unido ha impulsado la transformación de los Royal Marines. El modelo chino, por su parte, combina capacidades anfibias con sistemas destinados a dificultar el acceso y la libertad de acción de fuerzas adversarias.
El límite de una renovación centrada solo en el material
La adquisición de nuevos vehículos anfibios podría mejorar la movilidad y la protección, pero el análisis considera que no resolvería por sí sola las carencias identificadas. Sin enlaces seguros, sensores adecuados, medios de guerra electrónica y fuegos capaces de responder con rapidez, una plataforma renovada seguiría operando dentro de una cadena de información y decisión vulnerable.
Para España, el debate afecta a la utilidad futura de la Infantería de Marina dentro de la Armada. Una fuerza diseñada exclusivamente para proyectarse desde buques hacia la costa tendría más dificultades ante litorales vigilados y defendidos que otra capaz de dispersarse, recopilar información, contribuir a la designación de objetivos y operar temporalmente en zonas disputadas.
La viabilidad de este cambio dependería de que los conceptos se traduzcan en requisitos operativos, programas de adquisición, financiación y calendarios de incorporación. También exigiría definir cómo se repartirían las funciones entre la Infantería de Marina, la Fuerza Naval y el resto de capacidades de la Armada.
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