Un relevo para el Patiño
El BAC II está concebido como el relevo del Patiño, buque que sostiene buena parte de la capacidad española de apoyo logístico en operaciones navales prolongadas. Un buque de aprovisionamiento en combate permite transferir combustible, agua, víveres, repuestos y otros suministros a otras unidades sin que tengan que regresar a puerto.
Esa capacidad resulta especialmente relevante cuando una fuerza naval opera lejos de sus bases o en escenarios donde el acceso a puertos amigos puede estar limitado. La sustitución del Patiño permitirá mantener el apoyo oceánico de la Armada cuando el actual buque avance hacia el final de su vida operativa, después de más de tres décadas de servicio.
Diseño basado en el Cantabria
La orden de ejecución del BAC II habría sido firmada en junio de 2025 por Navantia y el Ministerio de Defensa. Su construcción estaría prevista en el astillero de Ferrol, con una carga de trabajo estimada en cuatro años.
El nuevo buque se basaría en el diseño del Cantabria, el principal referente nacional en esta clase de plataformas, y aprovecharía también la experiencia acumulada por Navantia en los buques australianos de aprovisionamiento AAOR. Esta combinación permitiría mantener una línea de continuidad con las capacidades ya operadas por la Armada y con la experiencia industrial obtenida en programas internacionales.
Las características definitivas del BAC II, así como su calendario detallado de construcción y entrega, todavía no se han hecho públicos de forma oficial.
Un nombre ligado a la Infantería de Marina
El nombre Martín Álvarez remite a Martín Álvarez Galán, granadero de Infantería de Marina que combatió a bordo del San Nicolás de Bari durante la batalla del cabo de San Vicente, librada en 1797.
La elección encajaría con la tradición de la Armada de bautizar sus buques con nombres de figuras históricas vinculadas al valor y al servicio. La continuidad de la denominación Martín Álvarez en la Armada se atribuye además a una Real Orden de 1848.
La confirmación definitiva del nombre deberá llegar mediante una comunicación de la Armada, el Ministerio de Defensa o Navantia, junto con los datos oficiales sobre el alcance del programa y sus plazos.
La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.


