Un vehículo para tierra y agua
Según la información disponible, el nuevo procedimiento exigiría un vehículo de combate anfibio no tripulado con capacidad para desplazarse por tierra, navegar en aguas abiertas y transportar una carga útil mínima de 1.000 kilos. Las dimensiones máximas previstas se situarían aproximadamente en 6,5 metros de longitud, 2,55 metros de anchura y 3,5 metros de altura.
El diseño tendría que combinar movilidad terrestre, flotabilidad y capacidad para operar en condiciones que pueden complicar especialmente la navegación. Entre los requisitos técnicos figurarían una transmisión eléctrica independiente en cada rueda, frenos hidráulicos independientes y un sistema de flotación basado en elementos hinchables o en una solución alternativa.
También se contemplaría una pala multifunción. En tierra, permitiría retirar obstáculos y abrir paso; en el agua, podría actuar como rompeolas. La integración de estos elementos refleja la dificultad de reunir en una única plataforma prestaciones que normalmente obligan a comprometer peso, estabilidad, autonomía, protección y facilidad de transporte por carretera.
Precio y prestaciones como elementos decisivos
La valoración del concurso otorgaría hasta 60 puntos al precio. La mejora de la carga útil aportaría otros 20 puntos, mientras que la función de seguimiento de personas o vehículos —conocida como Follow me— y el incremento de la velocidad sobre una referencia de 30 kilómetros por hora sumarían 10 puntos cada una.
Ese reparto daría un peso determinante al coste frente a las mejoras de prestaciones. En la práctica, podría favorecer una solución madura y disponible comercialmente, aunque también reduciría el margen para incorporar sensores, comunicaciones o funciones avanzadas de autonomía si no forman parte de los requisitos obligatorios.
La documentación técnica tendría que solicitarse expresamente y quedaría sometida a compromisos de confidencialidad. El procedimiento sería abierto y ordinario, por lo que formalmente no estaría limitado a un fabricante concreto.
Un nuevo intento tras un concurso fallido
La Armada ya habría intentado contratar una capacidad similar. El procedimiento anterior quedó desierto después de que la oferta presentada por Ficosa Automotive fuese excluida por no acreditar el cumplimiento de determinados requisitos relacionados con la velocidad de navegación y la operación bajo ciertas condiciones de oleaje.
El Valkyrie de Ficosa Automotive, presentado junto con Sascorp, volvería a aparecer como una posible solución para el nuevo concurso. Sin embargo, la documentación disponible no permite establecer si la empresa presentará una oferta válida ni si el vehículo ha corregido las deficiencias técnicas que llevaron a la exclusión de su propuesta anterior.
La repetición del procedimiento indica que la Armada mantiene el interés por esta capacidad, pero también pone de relieve los problemas para encontrar una plataforma que satisfaga simultáneamente las exigencias terrestres y navales. La definición precisa de los parámetros de navegación y de las condiciones de oleaje será especialmente relevante para evitar una nueva exclusión.
Una capacidad en expansión
La adquisición encajaría en la tendencia de las fuerzas armadas a utilizar plataformas no tripuladas para transportar cargas, apoyar desembarcos, abrir rutas y realizar tareas en zonas de riesgo sin exponer inicialmente a una tripulación.
La Armada desarrolla además otras iniciativas relacionadas con estos sistemas, entre ellas la incorporación de vehículos de superficie no tripulados y actividades de evaluación a través del Centro de Experimentación y Vehículos No Tripulados de la Armada. El vehículo anfibio ampliaría ese enfoque hacia una plataforma capaz de pasar de la movilidad terrestre a la navegación sin recurrir a una tripulación embarcada.
Para España, el programa también ofrecería una posible vía de aplicación de capacidades industriales nacionales en los ámbitos terrestre y naval. No obstante, todavía no está definido públicamente el nivel de autonomía operativa requerido, el uso táctico final del vehículo ni si el concurso contará con una competencia efectiva entre varias soluciones.
La identificación del Valkyrie como principal candidato no está confirmada: no consta una adjudicación, una relación oficial de ofertas admitidas ni una comunicación de la Armada que lo sitúe en esa posición. La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.

