jueves, 17 de septiembre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Sistemas de defensa

El Ejército de Estados Unidos adjudica a Lockheed Martin hasta 1.211 millones de dólares para el PrSM Increment 2

El Ejército de Estados Unidos ha adjudicado a Lockheed Martin un contrato IDIQ con un valor máximo de 1.211,2 millones de dólares para desarrollar y producir el PrSM Increment 2, también denominado Land-Based Anti-Ship Missile. El programa añadirá un buscador multimodo a un misil diseñado para atacar objetivos móviles y ampliará el papel de la familia PrSM más allá de los blancos terrestres previamente localizados.

Imagen de portada: El Ejército de Estados Unidos adjudica a Lockheed Martin hasta 1.211 millones de dólares para el PrSM Increment 2

Un contrato con un techo de 1.211 millones

El acuerdo combina trabajos a precio fijo y con costes reembolsables, y permanecerá vigente hasta el 13 de septiembre de 2031. Al tratarse de un contrato de entrega y cantidad indefinidas —conocido como IDIQ—, los 1.211,2 millones de dólares representan el límite máximo autorizado, no un compromiso automático de gasto por la totalidad de esa cifra.

El contrato tampoco permite determinar por sí solo cuántos misiles adquirirá finalmente el Ejército estadounidense. La información disponible no precisa el número de unidades, su coste unitario previsto ni el calendario de las primeras entregas. De acuerdo con esa misma información, Lockheed Martin fue la única empresa invitada a presentar una propuesta y la única que presentó una oferta.

Del ataque terrestre a los blancos móviles

El PrSM sustituye progresivamente al misil táctico ATACMS y puede ser empleado desde los lanzadores HIMARS y M270A2 MLRS. En su configuración inicial, el sistema está orientado principalmente contra objetivos terrestres cuyas posiciones han sido localizadas previamente.

El Increment 2 introduce un buscador multimodo concebido para atacar objetivos móviles, incluidos potencialmente los buques. La información disponible sitúa en febrero el primer ensayo de vuelo de esta variante, realizado desde un HIMARS, con un recorrido aproximado de 350 kilómetros. Su alcance operativo se situaría sobre el papel por encima de los 500 kilómetros.

La incorporación de un buscador no convierte por sí sola al misil en una capacidad antibuque completa. Para localizar y batir un buque en movimiento se necesita una cadena operativa que incluya la detección y el seguimiento del objetivo, la transmisión de datos actualizados, la planificación de la misión, una navegación resistente a las interferencias y la discriminación del blanco durante la fase terminal.

Una herramienta para la negación de acceso

En el Indo-Pacífico, la combinación de lanzadores móviles, dispersión y redes de sensores puede reforzar la capacidad estadounidense para impedir o dificultar el acceso a estrechos, archipiélagos y zonas litorales. El empleo desde plataformas HIMARS y M270A2 permite distribuir los misiles y complicar la localización de las unidades de fuego.

Esa ventaja depende, sin embargo, de que la cadena de sensores y comunicaciones sobreviva durante la operación. La guerra electrónica, la pérdida de enlaces de datos y la propia supervivencia de los lanzadores pueden limitar la eficacia real del sistema. Por ello, el alcance máximo del misil no debe confundirse con la distancia a la que una unidad podrá detectar, identificar y atacar de forma sostenida un buque en condiciones de combate.

El futuro de la familia PrSM

La información disponible apunta también a que el Ejército estadounidense trabaja en un Increment 3 con una carga de combate mayor y en un Increment 4 con un alcance superior a 1.000 kilómetros. Asimismo, estaría estudiando un Increment 5 destinado a lanzadores autónomos.

El Increment 1 habría sido empleado en combate durante 2026, mientras que el Pentágono habría acordado con Lockheed Martin medidas para acelerar la producción de la familia PrSM. Estos desarrollos dibujan una evolución progresiva desde un misil de ataque terrestre hacia una familia de armas con mayor alcance, capacidad contra objetivos móviles y distintos grados de autonomía.

Para la industria, el contrato hasta 2031 crea un marco plurianual que facilita la planificación de la producción, aunque no permite calcular todavía el tamaño real de la futura flota de misiles ni su coste por unidad. Para España y otros aliados europeos, el programa constituye una referencia de la tendencia hacia los fuegos terrestres de largo alcance y las capacidades antibuque distribuidas. No implica que España vaya a incorporar el PrSM ni que el sistema sea automáticamente interoperable con sus medios nacionales.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.