Un lanzador autónomo sobre la plataforma Rhinos
Miriad Global habría desarrollado el concepto RHL6 como una evolución del Rhinos, su plataforma 6×6 no tripulada presentada en Eurosatory. El vehículo estaría concebido para recibir datos de sensores externos, desplazarse sin tripulación, orientar el módulo de lanzamiento y permanecer desplegado sin personal a bordo.
La arquitectura mantendría la decisión de empleo bajo control humano. De este modo, el sistema automatizaría tareas como la movilidad, la preparación del lanzamiento y la orientación, pero no convertiría al vehículo en un elemento con autorización autónoma para abrir fuego.
La configuración inicial contemplaría 12 tubos lanzadores dispuestos en una configuración 6×2. El diseño admitiría interceptores de hasta 240 milímetros de diámetro y 3,50 metros de longitud. Miriad ofrecería la plataforma a distintos fabricantes de misiles para estudiar la integración de sus respectivos interceptores.
Desarrollo paralelo del interceptor Strikex
El RHL6 se plantea en paralelo al interceptor Strikex, también asociado al desarrollo de Miriad. La empresa describe este misil como un sistema de aproximadamente 50 kilogramos, con una carga de combate cercana a cinco kilogramos y un alcance objetivo de 100 kilómetros.
El Strikex emplearía un lanzamiento en frío desde un canister, recibiría información de radares externos y utilizaría un buscador electroóptico e infrarrojo Targos evolucionado durante la fase terminal. Estas características apuntan a una arquitectura en la que la detección y el seguimiento iniciales recaen en sensores distribuidos, mientras el interceptor ejecuta la fase final contra el blanco.
Las cifras de alcance y prestaciones pertenecen, por ahora, al ámbito de los objetivos de diseño. Su valor operativo dependerá de los ensayos del misil y de la integración efectiva entre el lanzador, los sensores, el sistema de mando y control y las redes de comunicaciones.
La defensa antidrón como sistema distribuido
El concepto responde a una tendencia creciente en la defensa contra drones: repartir los lanzadores, reducir la exposición del personal y automatizar las tareas que consumen más tiempo, sin eliminar la supervisión humana sobre el uso de la fuerza.
Para que una solución de este tipo sea viable, no basta con que el vehículo pueda desplazarse y lanzar un interceptor. El sistema debe detectar y clasificar el objetivo con suficiente antelación, asignar el interceptador adecuado, coordinar varios compromisos y mantener comunicaciones resistentes a las interferencias y a la guerra electrónica.
La plataforma autónoma podría facilitar el despliegue de unidades en posiciones avanzadas y permitir una distribución más amplia de los lanzadores. Sin embargo, una plataforma relativamente ligera deberá demostrar que puede operar de forma segura y eficaz en entornos expuestos, además de ofrecer una relación coste-eficacia adecuada frente a ataques de saturación.
Un programa todavía pendiente de validación
La información disponible sitúa el desarrollo en una fase de prototipo dimensional, con una versión de combate prevista para principios de 2027. Esto no equivale a la entrada en servicio de un sistema operativo: todavía deben definirse y demostrar mediante pruebas aspectos como la movilidad autónoma en condiciones reales, la seguridad del lanzamiento, la resistencia de los enlaces de datos y la capacidad del interceptor frente a distintos tipos de blancos.
Para España, el interés potencial del RHL6 estaría en disponer de una arquitectura nacional que pudiera integrarse con sensores y redes de defensa aérea ya existentes. No obstante, aún no se conocen clientes, financiación, resultados de pruebas de tiro, certificación, costes ni una compatibilidad concreta con sistemas españoles o aliados.
La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.

