Dos cifras que parecen contradictorias
La información disponible apunta a una revisión de las previsiones económicas del programa F-35 con una aparente paradoja: el Departamento de Defensa estadounidense habría incrementado en 51.000 millones de dólares su previsión para la adquisición de aeronaves, mientras que la estimación del coste total del programa durante su ciclo de vida habría descendido por debajo de los 2 billones.
Ambas cifras se atribuyen a un informe reciente del Pentágono. Sin embargo, el documento no está disponible en el material analizado y no existen datos suficientes para comprobar qué partidas se han modificado ni qué metodología se ha empleado. Por tanto, se trata de información de fuente única y no de cifras confirmadas.
El precio de compra es solo una parte del coste
El coste de ciclo de vida de un sistema como el F-35 no se limita al importe pagado por los aviones. Habitualmente incorpora también el desarrollo, la adquisición, las modernizaciones, los repuestos, la formación del personal, la infraestructura, las operaciones y el sostenimiento durante varias décadas.
Esto permite que una estimación global disminuya aunque aumente el presupuesto destinado a nuevas adquisiciones. Una revisión de las horas de vuelo previstas, la disponibilidad de la flota, la inflación, el calendario de retirada de los aparatos o los costes de mantenimiento puede compensar —o superar— el incremento registrado en la compra de aeronaves.
En el caso del F-35, la diferencia es especialmente importante. El coste económico del programa depende tanto del número de aviones incorporados como de la extensa red de mantenimiento, repuestos, actualizaciones de software y modernizaciones de hardware necesaria para mantenerlos operativos durante su vida útil.
Una referencia relevante para España
La evolución de estas estimaciones resulta de interés para cualquier país que valore opciones de aviación de combate, incluida España. Comparar únicamente el precio de adquisición puede ocultar compromisos presupuestarios mucho mayores asociados a la operación y al sostenimiento de la flota a largo plazo.
Aun así, la información disponible no permite determinar si la nueva cifra inferior a 2 billones utiliza exactamente los mismos conceptos que las estimaciones anteriores. Tampoco permite identificar qué componentes del cálculo habrían reducido su peso ni establecer si el cambio responde a una modificación del programa, a nuevas hipótesis económicas o a una combinación de ambos factores.
La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse con el informe primario del Pentágono.


