domingo, 20 de septiembre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Ejercito del Aire

Estados Unidos plantea vender 48 cazas F-35A a Arabia Saudí por unos 24.000 millones de dólares

La propuesta estadounidense, respaldada políticamente por Donald Trump en noviembre de 2025, contempla la posible venta de 48 aviones F-35A a Arabia Saudí por un importe aproximado de 24.000 millones de dólares. La operación enfrenta dudas sobre la protección de la tecnología del avión frente al acceso chino a instalaciones y redes saudíes, además de las objeciones vinculadas a la ventaja militar cualitativa de Israel.

Imagen de portada: Estados Unidos plantea vender 48 cazas F-35A a Arabia Saudí por unos 24.000 millones de dólares

La posible venta no se limita a la entrega de los cazas. El paquete incluiría sistemas de comunicaciones seguras, equipos criptográficos, simuladores, formación, apoyo logístico y servicios de mantenimiento, es decir, buena parte de la infraestructura necesaria para operar el F-35 y sostener sus capacidades a largo plazo.

La solicitud habría llegado en junio de 2026 a los comités del Congreso para su revisión. Sin embargo, las versiones disponibles no describen del mismo modo el estado administrativo de la operación: una presenta el expediente como una propuesta sometida a revisión informal, mientras que otra sostiene que el Departamento de Estado ya ha autorizado la posible venta y que se encuentra abierto el plazo legal de revisión congresual de 30 días.

El riesgo está en la arquitectura de información

La preocupación estadounidense no se centraría únicamente en que Arabia Saudí reciba el avión. La ventaja del F-35 depende también de la seguridad de sus redes de misión, del tratamiento de los datos de sensores, de las comunicaciones cifradas, del software, del mantenimiento y del control de las actualizaciones.

Según la información atribuida a funcionarios estadounidenses anónimos, una evaluación de la Agencia de Inteligencia de Defensa habría advertido de que el acceso chino a bases saudíes y el uso de equipos de telecomunicaciones de Huawei y ZTE podrían poner en riesgo información o tecnología sensible. La inquietud abarcaría los sistemas de radar, vigilancia, guerra electrónica, comunicaciones seguras y otros equipos asociados al F-35.

El problema, por tanto, podría producirse sin que Arabia Saudí transfiriera directamente un avión a China. El acceso físico a las instalaciones, la exposición de las redes de comunicaciones o la presencia de contratistas y personal extranjero pueden crear oportunidades para obtener información sobre la infraestructura que sostiene al sistema de armas.

Arabia Saudí mantiene vínculos de defensa con China, incluidos acuerdos relacionados con misiles balísticos y con la infraestructura asociada a esos sistemas. Esa relación convierte la protección de las bases, las redes y los procedimientos de mantenimiento en un elemento central de cualquier decisión estadounidense.

Un paquete con cifras todavía diferentes

El valor comunicado tampoco coincide por completo entre las versiones disponibles. Una cifra sitúa la operación en unos 24.000 millones de dólares, mientras que otra eleva el importe a 24.300 millones. La diferencia podría responder al redondeo o a que cada cálculo incluya componentes distintos del paquete, pero no está aclarada.

También existen discrepancias sobre los motores. Una versión menciona un motor de repuesto, mientras que otra habla de 49 motores para 48 aeronaves. La diferencia es relevante porque el número de motores, repuestos y equipos de apoyo forma parte del alcance real de la venta y puede modificar el valor total de la operación.

Israel y el precedente emiratí

Funcionarios y legisladores israelíes habrían planteado objeciones por el posible impacto de la venta sobre la ventaja militar cualitativa de Israel en Oriente Próximo. Cualquier autorización estadounidense tendría que demostrar que la incorporación del F-35 por Arabia Saudí no reduce la superioridad tecnológica que Washington está obligado a preservar para Israel en la región.

El precedente de Emiratos Árabes Unidos muestra la sensibilidad de este tipo de operaciones. Las dificultades que afrontó aquella venta estuvieron relacionadas, entre otros factores, con los vínculos tecnológicos y militares de Abu Dabi con China. En el caso saudí, la cuestión vuelve a ser si los controles de seguridad, las restricciones de acceso y las condiciones de apoyo estadounidense serían suficientes para proteger la arquitectura del F-35.

Una decisión con alcance más amplio

Para Washington, aprobar la operación implicaría valorar simultáneamente la relación estratégica con Arabia Saudí, la protección de una de sus tecnologías militares más sensibles y el equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo. La entrega de los aviones solo sería una parte de un compromiso de décadas que incluye entrenamiento, mantenimiento, software, datos, comunicaciones y actualizaciones.

El caso también ofrece una referencia para otros programas de combate. Para España y sus socios europeos, ilustra cómo los controles de tecnología sensible, la dependencia logística, la ciberseguridad y la interoperabilidad pueden condicionar la exportación y el empleo de sistemas avanzados como los que se desarrollen en el marco del FCAS.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.