lunes, 28 de septiembre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Ejercito del Aire

Airbus prepara una oferta de Eurofighter para sustituir los F-16M de Portugal

Airbus prevé presentar a Portugal una propuesta no solicitada para suministrar cazas Eurofighter Typhoon antes de que Lisboa abra formalmente el proceso de sustitución de sus F-16M. La iniciativa incluirá opciones de financiación, participación industrial y cooperación militar, en una decisión que afectará a la defensa aérea portuguesa y a sus compromisos con la OTAN.

Imagen de portada: Airbus prepara una oferta de Eurofighter para sustituir los F-16M de Portugal

Una oferta antes de la licitación

Portugal todavía no ha elegido el avión que reemplazará a sus 28 F-16 modernizados. El ministro de Defensa, Nuno Melo, ha expresado su intención de mantener la competencia entre fabricantes, por lo que la propuesta de Airbus no implica que el Eurofighter sea la opción preferida ni que la compañía tenga asegurado el contrato.

La iniciativa se plantea como una oferta no solicitada, es decir, antes de que el Gobierno portugués haya definido formalmente una licitación. Airbus prevé acompañar el suministro de los cazas con alternativas de financiación, participación de la industria portuguesa y fórmulas de cooperación militar asociadas al programa Eurofighter.

El calendario exacto de presentación no está completamente cerrado. Algunas referencias la sitúan entre finales de octubre y comienzos de noviembre, mientras que otras apuntan a que se produciría antes de que termine el mes o incluso en los próximos días. Con la información disponible no es posible determinar si se trata de una actualización de fechas o de una diferencia entre previsiones.

Una competencia abierta entre cuatro familias de cazas

El Eurofighter competirá potencialmente con el F-35 de Lockheed Martin, el Rafale de Dassault Aviation y el Gripen E de Saab. No está confirmado que ninguno de estos tres fabricantes haya presentado ya una oferta formal a Portugal; por ahora, aparecen como candidatos para la renovación de la flota.

La elección enfrentará conceptos operativos diferentes. El Eurofighter es un caza europeo de generación 4,5 con una orientación especialmente marcada hacia la defensa aérea. El F-35, en cambio, incorpora baja observabilidad, fusión de sensores y una arquitectura de información concebida para operar en entornos de alta amenaza, penetrar defensas y compartir datos con otras plataformas.

Esa diferencia explica la estrategia comercial de Airbus. La compañía intenta presentar el Eurofighter como una solución ajustada a las misiones que Portugal desarrolla habitualmente, entre ellas la vigilancia aérea, la policía del espacio aéreo y la alerta de reacción rápida de la OTAN. La descripción de esas prioridades procede del responsable de campaña de Airbus y no constituye por sí misma una evaluación independiente del rendimiento de cada modelo.

La decisión, en cualquier caso, no dependerá únicamente de las prestaciones de combate. Lisboa tendrá que comparar la disponibilidad de los aviones, el coste de ciclo de vida, la formación de pilotos y personal técnico, el armamento, las necesidades de infraestructura y el grado de interoperabilidad con la OTAN. También deberá valorar el equilibrio entre una mayor autonomía industrial europea y el acceso a capacidades y redes estadounidenses.

El debate sobre el F-35

Portugal llegó a estudiar, según una información de fuente única, una adquisición de F-35 valorada en unos 5.500 millones de euros durante dos décadas. Esa misma información situó las primeras entregas aproximadamente siete años después del inicio del programa y señaló que Lockheed Martin habría ofrecido fabricar componentes del avión en Portugal si Lisboa lo seleccionaba.

También se ha planteado que el interés portugués por el F-35 se habría enfriado debido al deterioro de la relación entre la Administración estadounidense y Europa, así como por la preocupación ante posibles restricciones futuras sobre repuestos y actualizaciones. La posibilidad de que Washington pueda limitar en el futuro el empleo del avión, su mantenimiento o la modernización de sus sistemas es un escenario de debate político, no una decisión anunciada por Estados Unidos.

En paralelo, Airbus y la industria portuguesa habrían mantenido contactos previos para explorar oportunidades de cooperación relacionadas con el reemplazo de los cazas. La existencia de esos contactos se menciona en varias informaciones, pero no se ha difundido el texto de ningún memorando ni se conocen sus compromisos concretos.

Una renovación con impacto regional

Portugal incorporó sus primeros F-16 en 1994 y posteriormente modernizó la flota mediante programas de actualización de media vida. La sustitución afectará a una capacidad que combina la defensa del territorio nacional con la vigilancia del espacio aéreo y de las aguas portuguesas y la participación en las misiones de alerta de la Alianza Atlántica.

El programa también tiene interés directo para España. Airbus cuenta con una base industrial española vinculada al Eurofighter, mientras que España participa junto con Alemania, Italia y el Reino Unido en el programa multinacional, cuyos principales socios industriales son Airbus, BAE Systems y Leonardo.

Una eventual elección portuguesa del Eurofighter podría favorecer economías de escala, nuevas oportunidades para la industria española y una comunidad operativa más amplia en la península ibérica y el Atlántico. Sin embargo, ninguna de esas ventajas está garantizada: dependerán del procedimiento de adquisición, de los requisitos portugueses y de las condiciones económicas e industriales que presente cada candidato.

Por ahora, la única conclusión firme es que Airbus quiere situar el Eurofighter en el centro del debate antes de que Portugal abra oficialmente la competición. El modelo aún no es la opción seleccionada y el proceso deberá resolver tanto la necesidad de renovar los F-16M como el tipo de capacidad aérea que Lisboa quiere mantener durante las próximas décadas.

Los detalles económicos del eventual programa F-35, los contactos industriales previos y las previsiones sobre sus primeras entregas proceden de una única fuente especializada y no han podido contrastarse de forma independiente.