jueves, 29 de octubre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Ejercito del Aire

Canadá recibe sus dos primeros CF-35A mientras mantiene abierta la revisión de su flota de combate

Canadá ha recibido en octubre de 2026 sus dos primeros F-35A, designados CF-35A por su fuerza aérea, aunque los aviones permanecerán inicialmente en Arizona para apoyar la formación de pilotos y técnicos. La entrega pone en marcha el programa canadiense, pero no cierra la revisión política sobre si el país completará la compra prevista de 88 aeronaves, incorporará una flota mixta o estudiará alternativas como el Gripen E.

Imagen de portada: Canadá recibe sus dos primeros CF-35A mientras mantiene abierta la revisión de su flota de combate

Los dos primeros CF-35A ya forman parte del programa canadiense de aviación de combate, pero todavía no se trasladarán a Canadá. Permanecerán en el entorno de la base de Luke, en Arizona, donde servirán para instruir al personal canadiense dentro de la red de entrenamiento del programa F-35.

La adquisición inicial comprometida comprende 16 aviones. Esa primera tanda se integra en un plan anunciado para incorporar 88 F-35A destinados a sustituir progresivamente a los CF-18 y a cubrir las necesidades de defensa aérea, las misiones del NORAD y los compromisos de Canadá con la OTAN.

Una entrega que no equivale a capacidad operativa

La llegada de los dos primeros aparatos no significa que Canadá disponga ya de una capacidad de combate operativa con el F-35. Antes será necesario formar a las tripulaciones y al personal de mantenimiento, preparar las bases, integrar el armamento y validar los procedimientos de empleo y sostenimiento.

Mantener los aviones inicialmente en Estados Unidos permite aprovechar la infraestructura de entrenamiento ya existente para el F-35 mientras Canadá prepara sus instalaciones nacionales. La información disponible sitúa en 2026 y 2027 la recepción de los primeros ocho aparatos en Estados Unidos, en 2028 la llegada de los primeros aviones a la base de Cold Lake y en 2029 la consecución de una capacidad operativa inicial. La capacidad plena estaría prevista para 2033.

El Gobierno aún no ha cerrado el tamaño de la flota

El Gobierno de Mark Carney mantiene bajo revisión la decisión sobre el conjunto del programa. La revisión puede afectar al número final de aeronaves e incluye el estudio de una flota mixta, con el Gripen E de Saab como posible alternativa o complemento al F-35A.

No está confirmado que Canadá vaya a comprar el avión sueco, reducir definitivamente el pedido estadounidense o adoptar una combinación de ambas plataformas. Por ahora, esas posibilidades forman parte del análisis político y militar, no de una decisión aprobada.

La revisión fue ordenada, según la información disponible, en marzo de 2025 y el Ministerio de Defensa canadiense reiteró en mayo de 2026 que seguía abierta mientras avanzaba la incorporación inicial de los F-35. El primer aparato de la tanda comprometida de 16 sería el avión con número de producción AR-1, de acuerdo con Galaxia Militar.

Coste, industria y dependencia tecnológica

El debate canadiense no se limita a las prestaciones del caza. También afecta al coste de sostenimiento durante décadas, al acceso a datos y software, a la disponibilidad logística y al grado de participación de la industria nacional.

Infodefensa sitúa el presupuesto global del programa en 27.700 millones de dólares canadienses, incluyendo aeronaves, armamento, formación, sostenimiento e infraestructuras. Esa misma fuente afirma que más de 5.200 millones de dólares estadounidenses en contratos del programa F-35 habían sido adjudicados a más de 110 empresas canadienses, y que Canadá trabaja con L3Harris MAS en los requisitos de una futura instalación nacional de mantenimiento, reparación, revisión y modernización.

La posibilidad de que Estados Unidos suministre a sus aliados F-35 con capacidades limitadas aparece únicamente como una afirmación atribuida a una propuesta de Donald Trump y no está confirmada como una política aplicada a Canadá. Tampoco está corroborada la advertencia del exministro canadiense Lloyd Axworthy, publicada en una entrada de blog, sobre el control estadounidense del software empleado por el avión.

Una decisión con implicaciones para los aliados

El caso canadiense muestra que la elección de un caza de nueva generación depende de más factores que el rendimiento de la plataforma. Para Ottawa, la decisión debe equilibrar la continuidad de la defensa aérea, la interoperabilidad con Estados Unidos y la OTAN, la soberanía tecnológica, la disponibilidad de repuestos y datos, los costes de ciclo de vida y el retorno industrial.

El Gripen E introduce una alternativa europea ya integrada en varios países de la OTAN, mientras que el F-35 ofrece una comunidad internacional de usuarios mucho más amplia y una arquitectura común con Estados Unidos y otros aliados. La comparación resulta relevante también para España y para los países europeos que deben decidir cómo combinar autonomía nacional, integración aliada y acceso a capacidades de quinta generación.

Los calendarios de entrega, las cifras presupuestarias y algunos detalles sobre la futura infraestructura de mantenimiento proceden de una única fuente especializada y no han podido contrastarse de forma independiente.