martes, 20 de octubre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Armada

Saab habría completado las primeras pruebas de un LUUV de gran tamaño para Suecia

Saab, la Administración Sueca de Material de Defensa (FMV) y las Fuerzas Armadas suecas habrían botado y probado en el mar un demostrador de vehículo submarino no tripulado de gran tamaño, desarrollado para misiones de larga duración. El programa busca explorar una futura combinación de submarinos tripulados, sistemas autónomos y sensores distribuidos en el exigente entorno operativo del Báltico.

Imagen de portada: Saab habría completado las primeras pruebas de un LUUV de gran tamaño para Suecia

Del contrato al primer demostrador

La FMV habría adjudicado a Saab el desarrollo del vehículo el 29 de agosto de 2025 mediante un contrato valorado en 60 millones de coronas suecas. El acuerdo habría incluido el diseño, la construcción y las pruebas del demostrador, que habría pasado del concepto a un vehículo funcional en menos de un año.

El sistema incorpora, de acuerdo con la información disponible, el Autonomous Ocean Core, la arquitectura de autonomía de Saab. La siguiente etapa se centraría en ampliar las funciones autónomas y continuar el desarrollo del software, los sensores y los sistemas de control.

El programa permanece en una fase de demostración y evaluación tecnológica. No se ha anunciado un contrato de producción en serie, por lo que el vehículo no representa todavía una capacidad submarina desplegable de forma operativa.

Un eslabón entre los drones submarinos y los submarinos tripulados

Un LUUV —siglas en inglés de Large Uncrewed Undersea Vehicle— ocupa una posición intermedia entre los vehículos submarinos autónomos convencionales, normalmente más pequeños y especializados, y los submarinos tripulados. Su atractivo militar reside en mantener una presencia prolongada bajo el agua sin poner en riesgo a una dotación y con potencial para cubrir áreas extensas.

Saab no habría publicado por ahora las dimensiones exactas, el desplazamiento, la velocidad máxima, la profundidad operativa ni la autonomía del demostrador. Esos parámetros resultan determinantes para valorar si el sistema puede asumir misiones de vigilancia, reconocimiento o protección de infraestructuras submarinas durante periodos prolongados.

El proyecto también contempla estudiar la operación coordinada del LUUV con plataformas navales existentes, incluidos submarinos tripulados. Esa posibilidad permitiría distribuir sensores y tareas entre vehículos con distintos niveles de autonomía, aunque no consta que la capacidad colaborativa esté ya disponible de forma operativa.

El Báltico como escenario de referencia

En el entorno sueco, el desarrollo encaja con la importancia estratégica del dominio submarino en el mar Báltico. La vigilancia de las costas, las infraestructuras críticas y las rutas marítimas exige sistemas capaces de operar con discreción en aguas complejas y con elevada densidad de actividad naval.

La utilidad militar de un LUUV dependerá, sin embargo, de factores que todavía no se han hecho públicos o no se habrían demostrado en este programa: la autonomía energética, la navegación en entornos sin señal GPS, las comunicaciones bajo el agua, la identificación fiable de contactos y la recuperación del vehículo.

También será necesario comprobar su resistencia a interferencias y ciberataques, definir reglas de empleo e integrar el sistema con las redes de mando y control navales. Para España y otros países europeos, el programa sueco constituye un indicador de la evolución hacia arquitecturas navales mixtas, pero una demostración inicial no equivale por sí sola a una capacidad militar madura.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.