martes, 25 de agosto de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Armada

Navantia presenta una F-110 ampliada para reforzar la defensa aérea y antimisil

Navantia ha presentado en Dinamarca una maqueta de la futura F-110 Flight II, una evolución de la fragata española orientada a aumentar sus capacidades de defensa aérea y antimisil sin abandonar la guerra antisubmarina. La variante sería más grande, incorporaría más lanzadores verticales y añadiría capacidad de intercambio de datos CEC, pero todavía no existe un contrato para las dos unidades adicionales ni una configuración definitiva de armamento.

Navantia ha mostrado durante los DALO Industry Days, celebrados en Herning (Dinamarca), una maqueta de la configuración F-110 Flight II. La empresa denomina F-110 IAMD a esta propuesta cuando la presenta en el mercado internacional y la plantea como una evolución de la fragata actualmente contratada por la Armada española.

El cambio no se limita a incrementar el tamaño del casco. La Flight II está concebida para desplazar el centro de gravedad de la plataforma hacia la defensa aérea y antimisil, manteniendo al mismo tiempo su carácter polivalente y sus capacidades de guerra antisubmarina. La presentación forma parte, según la información recogida por Infodefensa, de la estrategia de Navantia para competir en el programa de renovación de la Marina Real danesa.

Más espacio para sensores y misiles

De acuerdo con las declaraciones de Navantia recogidas por Infodefensa, la nueva variante será exactamente cinco metros más larga y aproximadamente 500 toneladas más pesada que las cinco fragatas de la primera serie. La ampliación permitiría aumentar la capacidad de lanzamiento vertical respecto a las 16 celdas Mk 41 previstas para las F-110 contratadas inicialmente, aunque la cifra definitiva de celdas no se ha comunicado públicamente.

Las configuraciones de 48 o 60 celdas mencionadas en informaciones previas deben considerarse, por ahora, opciones de diseño no confirmadas. No constituyen una configuración contractual cerrada.

La Flight II mantendrá el radar AN/SPY-7 en una versión evolucionada, según Navantia. Sin embargo, la afirmación de que se tratará de un radar “más potente” no está respaldada por especificaciones técnicas públicas sobre alcance, potencia, número de módulos o capacidad de seguimiento. Por tanto, todavía no es posible medir qué mejora concreta ofrecerá el sensor frente al instalado en la primera serie.

La empresa también prevé introducir turbinas de gas mejoradas para compensar el incremento de desplazamiento y la mayor carga de sistemas. Esta información procede de una única fuente y no se han detallado públicamente ni las prestaciones de las turbinas, ni su fabricante, ni el alcance exacto de la modificación.

De la fragata antisubmarina a una defensa aérea conectada

La evolución propuesta conserva, según Navantia, la arquitectura de sensores y sistemas de guerra antisubmarina de la F-110, incluidos el sonar de casco y el sonar remolcado Captas. El objetivo sería añadir una mayor capacidad de defensa aérea sin convertir la plataforma en un buque especializado en una sola misión.

Uno de los elementos nuevos es la incorporación de la Cooperative Engagement Capability (CEC). Según la explicación de Navantia recogida por Infodefensa, esta capacidad permitiría compartir información de sensores con otras plataformas compatibles dentro de una arquitectura distribuida de defensa aérea. Su valor operativo dependerá, no obstante, de la compatibilidad real con los buques, aeronaves y sistemas de mando que formen parte de la red.

La combinación de radar, capacidad de lanzamiento vertical y redes de intercambio de datos resulta especialmente relevante en la defensa aérea. Un sensor más capaz pierde parte de su utilidad si el buque no puede transportar una carga suficiente de interceptores, del mismo modo que una gran dotación de misiles ofrece menos ventajas si la plataforma no recibe información de calidad del resto de la fuerza. En ese equilibrio se encuentra la principal diferencia entre la F-110 original y la Flight II.

El programa español aún no está ampliado

La Armada española mantiene contratado un programa de cinco F-110. La F-111 Bonifaz se encuentra en proceso de construcción y puesta en marcha, mientras que la F-113 Menéndez de Avilés ya ha sido puesta en quilla, según la información publicada por Infodefensa.

Las dos fragatas adicionales vinculadas a la Flight II todavía no cuentan con un contrato firmado. La ampliación del programa español se encuentra en fase de definición por parte del Ministerio de Defensa y no está confirmado que llegue a contratarse ni que, en caso de hacerlo, adopte exactamente la configuración mostrada por Navantia.

Esta diferencia entre una maqueta de oferta y un diseño contratado será decisiva. Un aumento sustancial del número de misiles, de los sistemas de combate y de las exigencias de propulsión afectaría a los costes, el calendario de integración, la logística y el adiestramiento. También condicionaría la continuidad industrial en Ferrol, que depende de que las unidades adicionales pasen de la definición a un compromiso presupuestario y contractual efectivo.

La propuesta encaja con la tendencia europea a reforzar la defensa aérea de las fragatas mediante radares AESA y redes de intercambio de datos. Aun así, no es posible establecer todavía el rendimiento de la Flight II frente a otras clases: Navantia no ha publicado la configuración final de misiles, el diseño definitivo del radar ni el sistema de combate que se ofrecería en una eventual construcción.