martes, 25 de agosto de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Sistemas de defensa

Alemania prepara una capacidad de ataque de largo alcance con Tomahawk y armas europeas

Berlín ha confirmado su interés en adquirir misiles Tomahawk y lanzadores terrestres Typhon como solución inicial, mientras coopera con Reino Unido en una nueva familia de armas de largo alcance para la década de 2030. El plan pretende cubrir una necesidad operativa inmediata y, al mismo tiempo, recuperar una capacidad europea de ataque en profundidad con menor dependencia de Estados Unidos.

Alemania está diseñando una arquitectura escalonada para dotarse de capacidades convencionales de ataque de largo alcance. El Ministerio de Defensa alemán ha confirmado oficialmente su interés por los misiles de crucero estadounidenses Tomahawk y por el sistema de lanzamiento terrestre Typhon, mientras que Berlín y Londres han acordado cooperar en el desarrollo de una nueva familia de armas dentro del programa Deep Precision Strike, encuadrado en el acuerdo Trinity House.

La cooperación germano-británica contempla misiles de crucero furtivos y armas hipersónicas con un alcance previsto superior a 2.000 kilómetros. Su entrada en servicio se sitúa en la década de 2030, por lo que no resolvería por sí sola las necesidades operativas más inmediatas de Alemania.

Tres horizontes para una misma capacidad

De acuerdo con documentos internos del Ministerio de Defensa alemán citados por Infodefensa, la inversión total prevista para las capacidades de ataque de largo alcance se situaría en casi 12.000 millones de euros. La misma información apunta a que alrededor de 9.000 millones se reservarían para sistemas de nueva generación desarrollados principalmente junto con Reino Unido.

Estas cifras proceden de una fuente única y deben entenderse como una estimación ministerial, no como un presupuesto definitivamente aprobado. La eventual adquisición y el desarrollo de los sistemas todavía requieren autorización parlamentaria, y tanto el importe final como las cantidades, los proveedores y el calendario pueden modificarse durante la contratación.

El planteamiento alemán se dividiría en tres horizontes. El primero sería una capacidad de disponibilidad relativamente temprana basada en el Tomahawk y Typhon. El segundo incorporaría misiles de menor coste concebidos para su producción y empleo masivos. El tercero correspondería a los sistemas europeos avanzados previstos para la década de 2030.

Según los documentos citados por Infodefensa, Berlín también estaría estudiando opciones de menor coste y fabricación masiva, entre ellas Anthem, BARS y Flamingo. Alemania estaría negociando además con dos proveedores para obtener sistemas destinados a pruebas y calificación, con la posibilidad de firmar posteriormente contratos marco de producción.

Las prestaciones concretas atribuidas al Flamingo, especialmente su alcance y carga, no han sido verificadas de forma independiente. Buena parte de las cifras difundidas procede de Fire Point, la empresa desarrolladora, por lo que no deben tratarse como características confirmadas del sistema.

El Tomahawk cubre el corto plazo, pero no elimina la dependencia exterior

El interés por el Tomahawk responde a la necesidad de cerrar antes la brecha alemana en materia de ataque de precisión a larga distancia. El sistema Typhon emplea lanzadores terrestres basados en el sistema vertical Mk 41 y puede disparar misiles Tomahawk, lo que proporcionaría una solución móvil desde tierra en lugar de depender exclusivamente de plataformas navales o aéreas.

Sin embargo, adquirir el misil no equivaldría a disponer automáticamente de una capacidad plenamente integrada. Alemania tendría que incorporar los lanzadores, el mando y control, la inteligencia necesaria para seleccionar objetivos y los procedimientos de autorización de empleo dentro de su propia arquitectura militar y de la estructura aliada. Además, el uso del Tomahawk mantendría una dependencia tecnológica y política significativa de Estados Unidos.

Por eso, el programa con Reino Unido tiene una importancia que va más allá de una compra puntual. El objetivo sería construir una capacidad de largo alcance con una base industrial europea y con tecnologías que incluyan tanto armas furtivas como hipersónicas. Reino Unido prevé invertir 770 millones de libras durante los próximos cuatro años en la capacidad conjunta, según la información citada por Infodefensa.

Un esfuerzo conectado con otros programas europeos

Alemania también participa en el European Long-Range Strike Approach (ELSA) junto con Francia, Italia, Polonia, Suecia y Reino Unido. Esta iniciativa refleja el intento europeo de coordinar recursos, industrias y requisitos para reducir la fragmentación de los programas de misiles de largo alcance.

La dificultad estará en mantener alineados a varios países durante un desarrollo que puede prolongarse hasta la década de 2030. Los riesgos habituales —sobrecostes, retrasos técnicos y cambios en los requisitos nacionales— se suman a la necesidad de integrar las futuras armas en redes de mando, inteligencia y designación de objetivos compartidas.

El interés por combinar sistemas avanzados con municiones más baratas y numerosas también responde a una lección extraída de la guerra de Ucrania: las fuerzas armadas necesitan tanto armas sofisticadas y con alta capacidad de supervivencia como existencias suficientes de sistemas que puedan fabricarse y emplearse a gran escala.

En ese sentido, el plan alemán no es únicamente una decisión sobre el Tomahawk. Es un intento de reconstruir una capacidad convencional de ataque en profundidad que durante décadas tuvo un peso limitado frente a las prioridades de defensa territorial y de alianza. La solución estadounidense podría cubrir el intervalo inicial, pero el resultado estratégico dependerá de que Alemania consiga financiar, aprobar e integrar los programas europeos que deberían sostener esa capacidad a largo plazo.