La Armada prepara, según la información publicada por Infodefensa, una operación de desmilitarización de aproximadamente 200.000 proyectiles y otros materiales relacionados con munición. El expediente atribuido a la Jefatura de Apoyo Logístico tendría un presupuesto de 1,6 millones de euros, impuestos incluidos, y afectaría a existencias conservadas en la base naval de Rota y en el Arsenal de Cartagena.
La cifra engloba un conjunto heterogéneo de materiales. De acuerdo con esa fuente, el contrato contemplaría proyectiles de artillería de 155 y 105 milímetros, munición para carros de combate, espoletas, cartuchos de pequeño y medio calibre, granadas, morteros, minas, bombas, cohetes, pólvoras, cartuchos impulsores y sonoboyas.
El Meroka concentra la mayor parte del volumen
El componente más numeroso del lote serían cerca de 100.000 proyectiles del sistema antiaéreo Meroka. Estas municiones están asociadas a una capacidad retirada de los buques de la Armada, por lo que su eliminación apunta principalmente a una operación de saneamiento de arsenales y no, por sí sola, a una reducción inmediata de los sistemas actualmente desplegados.
El material también incluiría proyectiles de 25 milímetros empleados por los cañones GAU-12/U de los aviones AV-8B Harrier, así como munición para los cañones navales Mk 45 y Oto Melara 76/62. La presencia de estos elementos refleja la acumulación de existencias vinculadas a plataformas, calibres o configuraciones que han dejado de formar parte de la estructura operativa española.
Qué implica desmilitarizar la munición
Según la descripción recogida por Infodefensa, los trabajos comprenderían el desmontaje de los proyectiles y la separación de sus componentes, la neutralización de las cargas explosivas y propulsoras y la posterior gestión de los materiales obtenidos. Dependiendo de su estado y de sus características, algunas piezas podrían destinarse a recuperación industrial, mientras que otros elementos tendrían que tratarse como residuos peligrosos mediante procedimientos especializados.
La finalidad sería retirar munición obsoleta, fuera de servicio o sin utilidad operativa, liberar espacio en los depósitos y reducir los riesgos asociados a su almacenamiento prolongado. Este tipo de actuación forma parte del ciclo logístico habitual de las fuerzas armadas cuando se retiran sistemas, cambian los calibres empleados o dejan de ser necesarias determinadas reservas.
El volumen no equivale a una pérdida de potencia de fuego
Los aproximadamente 200.000 artículos mencionados no permiten calcular por sí solos una pérdida concreta de capacidad de fuego. El expediente parece reunir proyectiles operativos obsoletos, componentes auxiliares y materiales asociados a sistemas ya retirados, por lo que el número total no puede interpretarse como una cifra homogénea de munición disponible para las unidades actuales.
Además, para conocer el alcance exacto de la operación sería necesario disponer del expediente completo: el desglose por lotes, la distribución de las cantidades, las empresas licitadoras, los plazos de ejecución y el destino final de los materiales. También tendría que aclararse si la cifra de 200.000 unidades se refiere exclusivamente a proyectiles o al conjunto de artículos incluidos en los trabajos.
Por ahora, todos los detalles sobre la licitación proceden de una única fuente periodística y no se han aportado hechos confirmados de forma independiente. La operación, de concretarse en los términos descritos, representaría sobre todo una depuración de inventarios heredados de capacidades anteriores, más que una señal aislada sobre el nivel actual de armamento de la Armada.

