La Fuerza Aérea de Estados Unidos estudia ampliar de forma significativa el peso de los sistemas no tripulados en su estructura futura. Según la información disponible, Troy Meink habría situado en al menos 1.000 aeronaves la meta de la USAF para 2032.
La cifra incluiría dos familias de sistemas. Por un lado estarían las aeronaves de combate colaborativas, conocidas como Collaborative Combat Aircraft (CCA). Por otro, una categoría denominada Massed Modular Aircraft (MMA), sobre la que todavía no se han precisado características, fabricantes, calendario de adquisición ni el reparto previsto dentro del total.
Una meta de planificación, no una flota ya contratada
El dato debe interpretarse como una proyección de planificación. No significa que Estados Unidos haya contratado, financiado o recibido ya 1.000 aeronaves no tripuladas, ni que exista un calendario cerrado para incorporar cada unidad.
La magnitud anunciada serviría, en todo caso, para ilustrar la escala que la Fuerza Aérea estadounidense contempla para sus futuras operaciones aéreas. El objetivo combinaría plataformas de distinta entidad y función, en lugar de representar necesariamente 1.000 aviones de combate equivalentes.
Qué papel desempeñarían los CCA
En el concepto estadounidense de CCA, las aeronaves no tripuladas operan junto a aviones tripulados. Su empleo puede abarcar misiones de escolta, vigilancia, guerra electrónica o ataque, con distintos grados de autonomía y bajo supervisión humana.
Por esa razón, la expresión «drones autónomos» no implica necesariamente que las plataformas actúen de manera completamente independiente, ni que tomen por sí solas todas las decisiones relacionadas con el empleo de la fuerza. La autonomía puede referirse a la navegación, la coordinación, la ejecución de determinadas tareas o la respuesta a órdenes previamente definidas.
La posible inclusión de los MMA ampliaría el alcance del objetivo más allá de los CCA. Sin embargo, la información disponible no permite determinar si se trataría de aeronaves de menor coste, plataformas modulares producidas en grandes cantidades o sistemas con funciones diferentes a las de los aviones de combate colaborativos.
Implicaciones para Europa
Una expansión estadounidense de estas características reforzaría la tendencia hacia flotas mixtas, en las que aeronaves tripuladas y no tripuladas comparten información y tareas dentro de una misma arquitectura operativa.
El planteamiento guarda relación con los conceptos europeos de remote carriers y con los futuros sistemas de combate aéreo, que también contemplan distribuir sensores, armas y funciones de apoyo entre distintas plataformas. No obstante, esta proyección no permite extraer conclusiones sobre una eventual participación española, sobre el grado de interoperabilidad con la OTAN o sobre posibles adquisiciones europeas.
La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.


