martes, 15 de septiembre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Armada

Francia estudiaría adquirir USV embarcables de larga autonomía para misiones ISR

La Dirección General de Armamento francesa habría iniciado un procedimiento para incorporar vehículos de superficie no tripulados embarcables, capaces de operar durante varios días y cubrir al menos 100 millas náuticas. El eventual programa reforzaría las capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento de la Marina francesa desde buques como los portahelicópteros anfibios de la clase Mistral y los buques de apoyo de la clase Loire.

Imagen de portada: Francia estudiaría adquirir USV embarcables de larga autonomía para misiones ISR

Un requisito pensado para operar desde buques existentes

Según la información disponible, la licitación estaría orientada a vehículos de superficie no tripulados de larga autonomía que puedan ser almacenados, izados, botados y recuperados desde plataformas navales ya en servicio. Entre los buques contemplados figurarían los portahelicópteros anfibios de la clase Mistral y los buques de apoyo de la clase Loire.

Los requisitos atribuidos al procedimiento incluirían una autonomía de entre cinco y diez días, un alcance operativo mínimo de 100 millas náuticas y capacidad para navegar en estado de mar 4. En conjunto, esas condiciones situarían el programa por encima de los sistemas ligeros destinados a misiones costeras o a operaciones de corta duración.

El contrato podría abarcar unas pocas decenas de sistemas y combinar precios fijos, pedidos y partidas provisionales. Las empresas participantes tendrían que acreditar una facturación anual global mínima de 10 millones de euros y contar con instalaciones de producción u oficinas de diseño en la Unión Europea o el Espacio Económico Europeo. El plazo de presentación de candidaturas estaría fijado para el 15 de octubre de 2026 a través de la plataforma francesa PLACE.

La arquitectura modular, una exigencia con implicaciones

El interés de un sistema de este tipo no se limitaría a disponer de una plataforma autónoma adicional. La posibilidad de emplear cargas útiles modulares permitiría adaptar el vehículo a vigilancia de superficie, guerra electrónica, inteligencia o incorporación de sensores submarinos.

Esa flexibilidad también elevaría la complejidad del programa. Cada configuración exigiría resolver las necesidades de energía, comunicaciones, integración de sensores y certificación. Además, el buque nodriza tendría que gestionar el lanzamiento y la recuperación del USV, intercambiar datos con él y mantener el control de la misión en entornos donde las comunicaciones puedan degradarse o interrumpirse.

La combinación de varios días de autonomía, alcance oceánico y operación desde buques existentes constituye uno de los principales retos técnicos. No basta con que el vehículo navegue sin tripulación: también debe mantener una navegación fiable, transmitir la información relevante y responder de forma segura a cambios meteorológicos, tráfico marítimo y reglas de intervención.

La posible conexión con el proyecto DANAE

La adquisición se relacionaría con el proyecto francés DANAE. En ese contexto, se habría probado la integración del Seaquest-S de Naval Group desde una fragata FREMM y desde un buque de la clase Loire. También se habría señalado que un Seaquest permaneció más de 24 horas en el mar durante un ejercicio de la OTAN.

Si esas pruebas se incorporasen al futuro programa, la experiencia serviría para evaluar no solo la navegación autónoma, sino también la cadena completa de empleo: despliegue desde el buque, control de la misión, recepción de datos, recuperación y preparación para una nueva salida. La permanencia prolongada en el mar sería especialmente relevante para misiones ISR, en las que el valor del sistema depende tanto de su persistencia como de la calidad de los sensores que transporte.

Un paso más hacia las flotas mixtas

El eventual programa encajaría en la tendencia de las marinas europeas a combinar plataformas tripuladas y no tripuladas. Los USV pueden ampliar la vigilancia y mantener sensores desplegados durante más tiempo sin exponer directamente a las dotaciones, aunque su utilidad operativa dependerá de la fiabilidad de la autonomía, de la resistencia frente a interferencias y de la capacidad de los buques para integrarlos en sus sistemas de mando y control.

Para España y otros países europeos, los requisitos franceses podrían convertirse en una referencia sobre las capacidades que empiezan a demandarse a los sistemas autónomos embarcables. Eso no implica que España participe en el programa, vaya a adquirir el Seaquest-S o esté asociada al proyecto.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente con el anuncio oficial de contratación ni con los pliegos de la DGA.