Un buque especializado para la capacidad submarina de la Armada
La firma se celebró en la sede del Ministerio de Defensa con la participación de la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, representantes de la Dirección General de Armamento y Material, Navantia y la Armada. El acto marca un avance relevante en la construcción del Poseidón, aunque la puesta a flote no equivale todavía a su entrada en servicio ni implica que todos sus sistemas estén plenamente integrados y disponibles.
El buque está destinado a convertirse en la principal unidad de la Armada para apoyar operaciones de buceo, trabajos sobre estructuras sumergidas y misiones de salvamento y rescate de submarinos. Su entrada en la flota permitirá reemplazar al Neptuno, que hasta ahora ha concentrado buena parte de estas funciones, y proporcionará una plataforma adaptada a las necesidades de los submarinos de la clase S-80.
La ceremonia de amadrinamiento y puesta a flote está prevista para el 18 de septiembre de 2026 en las instalaciones de Navantia en Puerto Real.
Medios para intervenir a gran profundidad
El Poseidón no es un BAM de patrulla generalista. Su diseño prioriza la permanencia en zona, el posicionamiento preciso y la operación de equipos capaces de trabajar bajo el agua. El programa contempla vehículos submarinos de control remoto con capacidad para operar hasta 3.000 metros de profundidad y una cubierta de trabajo de más de 400 metros cuadrados.
Según la información publicada por Infodefensa, el buque tendrá una eslora de 91 metros, un desplazamiento superior a 5.000 toneladas y una velocidad máxima de 15 nudos. Esa misma información le atribuye una dotación de hasta 60 personas, con capacidad para alojar adicionalmente a otras 24, además de una grúa de hasta 50 toneladas, cubierta para helicópteros, propulsores cicloidales, sistemas de almacenamiento de energía y una planta eléctrica basada en corriente continua.
Entre los equipos señalados figuran cámaras hiperbáricas, una campana húmeda, vehículos submarinos operados remotamente para observación y trabajos, vehículos autónomos, sistemas hidroacústicos, sonares, equipos de gases de buceo, medios de apoyo al rescate de submarinos y sistemas de posicionamiento dinámico. También se le atribuye capacidad para transportar un minisubmarino de rescate, fondear a cuatro anclas, realizar aprovisionamiento vertical y lanzar y recuperar embarcaciones y equipos.
Estas capacidades permitirían combinar el apoyo a buceadores con la manipulación de cargas, la inspección de infraestructuras sumergidas y la intervención sobre elementos situados a gran profundidad. El buque también podría asumir tareas de apoyo a la Escuela Militar de Buceo, protección del patrimonio arqueológico subacuático y movilidad y contramovilidad submarina, además de prestar apoyo a operaciones navales convencionales.
La cuestión de la certificación MOSHIP
El Ministerio de Defensa presenta el Poseidón como un buque concebido para convertirse en la primera unidad de la Armada con certificación MOSHIP y para actuar como buque nodriza en operaciones de salvamento de submarinos de la OTAN. Esta formulación describe un objetivo del programa, pero no confirma que la certificación ya haya sido obtenida ni que la capacidad operativa esté actualmente disponible.
Infodefensa amplía ese alcance y señala que el buque podrá actuar como nodriza de sistemas de rescate de la OTAN y de Estados Unidos. Esa posibilidad dependerá de la certificación concreta, de la integración de los equipos y de los procedimientos de interoperabilidad establecidos con los sistemas internacionales de rescate. Por tanto, la puesta a flote representa un paso de construcción, no la culminación de la capacidad MOSHIP.
Un programa ligado a los S-80 y a la industria naval
La importancia del Poseidón aumenta con la incorporación de los submarinos S-80. Disponer de medios nacionales para prestar apoyo técnico, efectuar intervenciones subacuáticas y participar en rescates contribuye a proteger a sus dotaciones y reduce la dependencia de capacidades externas en una emergencia.
El programa contempla una inversión superior a 221 millones de euros, más de 1,3 millones de horas de trabajo y alrededor de 1.100 empleos directos, indirectos, inducidos y vinculados a suministradores. Defensa sitúa el proyecto como un elemento de impacto industrial para la Bahía de Cádiz, al concentrar en Navantia y en su red de proveedores tareas de construcción naval, integración de sistemas y desarrollo de capacidades relacionadas con el buceo y las operaciones subacuáticas.
La entrada en servicio está señalada para 2027 por Infodefensa, aunque el calendario definitivo dependerá de la finalización de la construcción, las pruebas, la integración de los sistemas y la certificación de las capacidades operativas.

