La Dirección General de Armamento y Material (DGAM) ha puesto en marcha la fase de desarrollo de Navisense, una iniciativa seleccionada previamente en la convocatoria de 2025 del Programa Coincidente. El contrato ha sido adjudicado a Design, Business & Verification Services SL (DBV Services), una pequeña empresa con sede en Siero, Asturias.
El importe asciende a 596.347,10 euros antes de impuestos y a 721.580 euros con impuestos incluidos. El plazo de ejecución se extiende hasta el 31 de octubre de 2028. La adjudicación se produjo después de recibirse una única oferta, que la DGAM consideró conforme con los requisitos técnicos, económicos y de solvencia.
Una respuesta a la vulnerabilidad del GNSS
Las operaciones militares dependen cada vez más de la navegación por satélite, pero las señales GNSS pueden ser bloqueadas mediante interferencia electrónica o alteradas mediante técnicas de spoofing. En ese escenario, perder la referencia de posicionamiento puede afectar a vehículos, aeronaves, sistemas no tripulados y otros equipos que necesitan conocer su ubicación para desplazarse o cumplir una misión.
Navisense busca desarrollar un demostrador tecnológico capaz de funcionar en esas condiciones mediante inteligencia artificial, inferencia y sensorización secuencial. El contrato fija como meta alcanzar un nivel de madurez tecnológica TRL 8 validado en condiciones reales de operación.
Ese objetivo no equivale todavía a una decisión de producción, entrada en servicio o integración en las Fuerzas Armadas. El TRL 8 implica que el demostrador debe validarse en un entorno operativo o próximo al operativo, pero aún será necesario determinar si sus resultados permiten avanzar hacia un sistema certificado, mantenible e interoperable con plataformas existentes.
El reto está en combinar tecnologías
La navegación sin GNSS no suele depender de una única alternativa. Las arquitecturas resilientes pueden combinar navegación inercial, odometría, visión artificial, referencias del terreno, sensores de distancia y señales de oportunidad cuando estén disponibles.
Cada opción presenta limitaciones. Los sistemas inerciales acumulan error con el paso del tiempo; la navegación basada en visión depende de las condiciones ambientales, los mapas disponibles y la capacidad de procesamiento; y las soluciones apoyadas en el terreno deben mantener un rendimiento suficiente en escenarios cambiantes. Por ello, el interés de Navisense se encuentra tanto en la fusión de sensores y la inferencia como en la posibilidad de concentrar esas capacidades en una solución adecuada para plataformas militares y sistemas no tripulados.
La descripción concreta de la arquitectura y de los sensores de Navisense procede, según la información publicada por Infodefensa, de una fuente que no aparece corroborada de forma independiente en la documentación disponible. Tampoco se han identificado plataformas militares concretas para su futura integración ni se han hecho públicas prestaciones de precisión, continuidad de servicio, peso, consumo o alcance.
Del mismo modo, que el sistema se plantee como compacto e independiente del GNSS debe entenderse como un objetivo del contrato, no como una capacidad ya demostrada o desplegada operacionalmente. La documentación disponible tampoco confirma la existencia de usuarios militares o socios industriales adicionales ni detalla cuál será la contribución de DBV Services más allá del desarrollo adjudicado.
Parte de una exploración tecnológica más amplia
Navisense no representa por sí solo una elección definitiva del Ministerio de Defensa frente a la denegación de GNSS. La selección simultánea de Navisense, Aresia y Sisnavis dentro de la misma temática muestra que Defensa está explorando varias aproximaciones tecnológicas en paralelo.
Para España, estos programas pueden contribuir a reforzar una base industrial nacional en navegación resiliente y autonomía. Sin embargo, su valor militar dependerá de factores que todavía deben demostrarse: la precisión alcanzada, la resistencia frente a engaños electrónicos, la continuidad del servicio, la interoperabilidad con equipos ya desplegados y la transición desde el demostrador hasta una solución certificada y sostenible.
En ese sentido, la adjudicación de Navisense marca el comienzo de una etapa de desarrollo tecnológico, no la disponibilidad inmediata de un sistema operativo. El resultado de las pruebas hasta 2028 será el que determine si la propuesta puede superar la brecha entre una demostración avanzada y una capacidad militar utilizable.