Un programa que entra en su etapa decisiva
La finalización del prototipo funcional sitúa al Alcotán MRM en una fase avanzada de desarrollo, aunque todavía no equivale a una calificación militar ni a su entrada en servicio. La empresa debe completar ahora los ensayos destinados a validar el comportamiento del conjunto y certificar su configuración definitiva. La información disponible no fija una fecha para concluir ese proceso.
Las pruebas de tiro ya realizadas constituyen un paso relevante porque permiten evaluar el funcionamiento integrado del misil, su lanzador y los sistemas de guiado. Sin embargo, la madurez tecnológica deberá comprobarse también en diferentes condiciones de empleo, con una muestra estadísticamente suficiente de lanzamientos y frente a los problemas que pueden aparecer en escenarios operativos.
Un sistema pensado para ampliar el alcance del combatiente
Instalaza afirma que el Alcotán MRM ha alcanzado de forma consistente blancos situados a 1,5 kilómetros y sitúa su alcance máximo estimado entre 1,5 y 2 kilómetros. La compañía sostiene además que el misil emplea una arquitectura de tipo dispara y olvida, con guiado inercial y un buscador combinado infrarrojo y electroóptico para la fase terminal.
De confirmarse durante la calificación, esta configuración permitiría al operador abandonar su posición después del lanzamiento, en lugar de mantener el seguimiento del misil durante todo el vuelo. A cambio, el sistema debe resolver exigencias técnicas más complejas: adquirir y mantener el blanco, discriminarlo frente a su entorno, procesar la información del buscador y conservar una elevada fiabilidad ante condiciones atmosféricas adversas o posibles contramedidas.
La empresa también asegura que el Alcotán MRM puede fijar el objetivo antes del lanzamiento y que será compatible con futuras direcciones de tiro de la familia Alcotán. Estas capacidades deberán quedar acreditadas en los ensayos de validación, junto con la seguridad de empleo, la precisión y el comportamiento de la cabeza de guerra.
Una apuesta por conservar capacidades críticas en España
Según Instalaza, el desarrollo comenzó en 2018 con la creación de una unidad especializada en guiado, navegación y control, apoyada en su experiencia previa en optrónica. La compañía sostiene que ha desarrollado internamente los principales subsistemas, incluidos el buscador, el sistema de guiado, navegación y control, la cabeza de guerra, la espoleta, la propulsión, el tubo lanzador y la dirección de tiro.
La empresa afirma asimismo que ha invertido en una planta de propelente compuesto, en áreas de optrónica y electrónica y en prensas para la carga de cabezas de combate. Instalaza señala que el programa ha recibido financiación parcial del Fondo Europeo de Defensa, a través de Sholfea, y del Ministerio de Industria y Turismo, mientras que el resto habría sido cubierto con fondos propios.
La retención nacional de tecnologías como el guiado, la optrónica, la propulsión y las cabezas de guerra podría reducir la dependencia de proveedores extranjeros y favorecer la evolución posterior del sistema. No obstante, esa autonomía industrial es por ahora una afirmación de la compañía y no implica por sí misma que exista una capacidad contractual o una decisión de producción en serie.
La calificación no implica todavía una compra
El segmento al que aspira el Alcotán MRM combina dos exigencias difíciles de equilibrar: superar el alcance y las probabilidades de impacto de los lanzadores portátiles de empleo inmediato, pero conservar la movilidad necesaria para unidades a pie o plataformas ligeras. Por ello, además del alcance declarado, serán determinantes la masa del conjunto, la facilidad de transporte, la preparación del disparo, la logística y el coste por sistema.
La finalización de un prototipo y la demostración de impactos a 1,5 kilómetros son indicios de madurez tecnológica, pero no demuestran por sí solos la fiabilidad requerida para el servicio militar. Tampoco consta un pedido confirmado del Alcotán MRM por parte de las Fuerzas Armadas españolas.
Instalaza presenta el programa como el misil español más próximo a convertirse en un producto operativo, aunque esa valoración procede de la propia empresa y no está respaldada por una comparación independiente con otros desarrollos nacionales.
La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.


