miércoles, 2 de septiembre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Ejercito del Aire

Dassault sitúa en 2033 la llegada del Rafale F5 con nuevo radar, guerra electrónica y un UCAS furtivo

Dassault Aviation plantea que el futuro estándar Rafale F5 entre en servicio con Francia a partir de 2033, con un radar RBE2 XG de Thales, una evolución de la suite de guerra electrónica Spectra y un dron de combate furtivo diseñado para operar junto al caza. El programa convertiría al Rafale en el nodo tripulado de una arquitectura de combate colaborativo y serviría como puente tecnológico mientras avanzan los programas europeos de nueva generación.

rafale f5 version 2033 dassault

Más que una actualización del Rafale

El Rafale F5 se perfila como una transformación profunda del avión francés, no como una simple mejora de sus sistemas actuales. El estándar incorporaría un nuevo radar RBE2 XG de Thales, sensores optrónicos renovados, una evolución de la suite de guerra electrónica Spectra, armamento adicional y una arquitectura de combate más conectada.

La planificación disponible sitúa la entrada en servicio del F5 entre 2033 y 2035, con 2033 como objetivo inicial para las Fuerzas Armadas francesas. Se trata de un calendario de programa: su cumplimiento dependerá de la madurez de las tecnologías, la financiación y la integración de los distintos sistemas y armas.

Un radar con calendario propio

Thales prevé ensamblar el primer RBE2 XG en 2027. El primer vuelo del sistema estaría previsto para 2028 y el primer vuelo con contenido funcional para 2031. Estos hitos permitirían avanzar en la validación progresiva del radar antes de su integración en el estándar F5.

El nuevo sensor será una de las piezas centrales de la evolución del Rafale, pero el valor operativo del conjunto no dependerá únicamente de su alcance o de sus modos de operación. La conexión con otros aviones, sensores y plataformas no tripuladas será igualmente determinante para que el F5 pueda actuar como centro de coordinación dentro de una fuerza distribuida.

El caza como nodo de un sistema colaborativo

Francia prevé operar el Rafale F5 junto a un UCAS furtivo desarrollado específicamente para acompañarlo. Esta aeronave no tripulada tendría potencialmente funciones de reconocimiento, ataque, combate aire-aire y supresión de defensas aéreas, bajo un modelo de autonomía supervisada por la tripulación del caza.

El desarrollo del UCAS fue lanzado oficialmente por Francia en octubre de 2024 y se apoyará en la experiencia acumulada con el demostrador furtivo nEUROn de Dassault. La coordinación entre el avión tripulado y el dron exigirá enlaces de datos resistentes, una gestión segura de la autonomía y una integración precisa de sensores, armas y reglas de empleo.

Por ese motivo, la madurez del sistema completo será tan importante como las prestaciones individuales del Rafale F5. Un avión con mejores sensores y guerra electrónica solo podrá aprovechar plenamente esas capacidades si la red de combate mantiene la conectividad y permite compartir información en entornos de alta interferencia.

Nuevo motor y función nuclear

El estándar F5 estará asociado al desarrollo del motor Safran M88 T-REX, cuya potencia anunciada rondaría las nueve toneladas con poscombustión. Esa cifra describe el empuje del motor y no equivale por sí sola a una mejora porcentual similar en las prestaciones globales del avión. El rendimiento final dependerá también de la masa, la aerodinámica, el consumo, la gestión térmica y la integración de los nuevos equipos.

El Rafale F5 también tendría un papel previsto en la disuasión nuclear francesa mediante el misil aire-superficie ASN4G. La Dirección General de Armamento francesa contrató su desarrollo a MBDA y su entrada en servicio se sitúa alrededor de 2035, en un calendario que encaja con la evolución futura del avión.

Una vía francesa dentro del panorama europeo

Dassault sostiene que Francia impulsa inicialmente el desarrollo del F5 y que, por el momento, no contempla un codesarrollo internacional. Esta orientación diferencia al programa de los grandes proyectos multinacionales europeos de combate aéreo, en particular el FCAS/SCAF, en el que Francia participa junto con otros socios.

El Rafale F5 puede funcionar como una solución de transición mientras esos sistemas alcanzan su madurez, pero no equivale por sí mismo a un sistema de sexta generación. Su importancia estará en prolongar la relevancia operativa del Rafale y en introducir progresivamente conceptos de combate colaborativo, sensores conectados y empleo coordinado de plataformas tripuladas y no tripuladas.

Para España, el impacto principal se sitúa en el equilibrio tecnológico y doctrinal europeo. La información disponible no apunta a ninguna decisión española de adquirir el Rafale F5 ni de participar en su desarrollo. La relevancia para Madrid deriva, por tanto, de cómo la evolución francesa pueda influir en las capacidades futuras de combate aéreo, guerra electrónica y cooperación entre aeronaves en Europa.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.