Una F-110 orientada a la defensa aérea
La propuesta presentada por Navantia conserva el carácter multimisión de la F-110, con capacidades de guerra antisubmarina y antisuperficie, pero sitúa la defensa aérea como su principal elemento diferenciador. La maqueta mostrada en Dinamarca representa una evolución destinada al mercado español —Flight II— y una configuración de exportación identificada como Fragata IAMD.
El cambio más visible frente a la configuración Flight I es el volumen de armamento alojado en los lanzadores verticales. El diseño contempla dos instalaciones Mk 41, con 48 celdas de longitud Strike y otras 16 de longitud Tactical, para un total de 64 celdas. La cifra multiplicaría por cuatro las 16 celdas previstas para las primeras unidades de la F-110 y permitiría combinar municiones de diferentes funciones.
Ese aumento no equivale automáticamente a embarcar 64 interceptores ni garantiza por sí solo una capacidad completa contra misiles balísticos. El rendimiento operativo dependería también de la integración entre radar, sistema de combate, enlaces de datos, doctrina, reglas de enfrentamiento, sostenimiento y autorizaciones de uso de determinados sistemas estadounidenses.
Sensores y arquitectura de combate
La fragata mostrada incorpora el radar AN/SPY-7(V)2 y el sistema de combate SCOMBA, junto con una configuración reforzada de sensores y sistemas de defensa aérea. Las dimensiones atribuidas al diseño son aproximadamente 150 metros de eslora, 18,6 metros de manga y unas 6.700 toneladas de desplazamiento a plena carga.
La información industrial difundida sobre la variante atribuye al radar 100 submatrices SAS por cara, frente a las 68 asociadas a los buques Flight I, así como la integración de CEC y del Aegis International Fire Control Loop con SCOMBA. Estos detalles deben considerarse todavía no confirmados de forma independiente mediante documentación contractual o fichas oficiales completas.
La configuración de armamento descrita para la propuesta incluiría hasta 64 misiles SM-2, hasta 256 ESSM mediante el sistema de lanzamiento múltiple en una misma celda, ocho misiles antibuque NSM, un cañón OTO 127/64, sistemas Sentinel 30, torpedos Mk 54 y seis lanzadores SRBOC Mk 36. Se trata de una configuración atribuida al diseño y no de una relación de equipos cuya contratación o integración definitiva esté acreditada en el material disponible.
También se ha presentado la posibilidad de incorporar un arma de energía dirigida, lanzadores de municiones merodeadoras y una capacidad específica contra sistemas aéreos no tripulados. Por ahora, no se han precisado modelos, niveles de madurez industrial ni calendarios de integración para esas capacidades.
Dos unidades adicionales aún no confirmadas
La información difundida sobre el proyecto sostiene que Navantia entregaría a la Armada española dos fragatas F-110 Flight II adicionales a las cinco unidades Flight I ya previstas. Esa previsión no cuenta, en el material disponible, con una confirmación oficial independiente del Ministerio de Defensa o de la Armada, por lo que no puede presentarse como una ampliación aprobada del programa.
Otros parámetros atribuidos a la propuesta —más de 29 nudos de velocidad máxima, unos 4.100 kilómetros náuticos de alcance a 12 nudos y una dotación aproximada de 170 marineros más 37 personas adicionales— deben interpretarse igualmente como características no confirmadas de esta configuración industrial.
La posibilidad de que el buque actúe como comandante de defensa aérea de un grupo de ataque de portaaviones forma parte de la capacidad prevista por el diseño, pero no constituye una misión validada operativamente para la variante.
Una oferta para España y Dinamarca
En España, la F-110 ocupa un espacio intermedio entre las fragatas F-100, concebidas alrededor de una arquitectura Aegis con fuerte énfasis en la defensa aérea, y buques de menor desplazamiento destinados a un conjunto más amplio de tareas. La Flight II buscaría acercar la plataforma a un perfil de defensa aérea de área sin abandonar sus funciones antisubmarinas y antisuperficie.
Para Dinamarca, la presentación funciona como una demostración de capacidad industrial ante un posible futuro requisito de fragatas de la Marina Real Danesa. No permite concluir que exista ya un concurso formal abierto, una selección de Navantia ni un compromiso presupuestario de Copenhague. En una eventual competencia pesarían tanto las prestaciones antiaéreas como el coste durante todo el ciclo de vida, la disponibilidad de los buques, la interoperabilidad con la OTAN y la integración con la arquitectura naval danesa.
La propuesta, por tanto, debe leerse como una señal comercial y tecnológica. Sus 64 celdas, el radar AN/SPY-7(V)2 y la arquitectura SCOMBA apuntan a una fragata con una capacidad de defensa aérea muy superior a la configuración inicial de la F-110, pero la potencia real del sistema dependería de los misiles finalmente autorizados y adquiridos, del software, de los enlaces, del entrenamiento y de la capacidad de sostener las operaciones.
La información sobre la ampliación a dos unidades españolas y sobre varios parámetros técnicos y equipos procede de una fuente industrial reproducida por las publicaciones consultadas y no ha podido contrastarse aquí con documentación primaria independiente.


