Una adquisición todavía sin configuración pública
Según la información publicada por Infodefensa, el Ejército de Tierra habría adjudicado a Rheinmetall Expal Munitions un contrato por casi 4,4 millones de euros para adquirir sistemas de aeronaves pilotadas remotamente —RPAS— destinados a los morteros embarcados Eimos.
La información disponible no confirma qué modelo se ha seleccionado ni cuántos sistemas forman parte del expediente. La referencia a RPAS podría abarcar el conjunto del sistema, incluidas las aeronaves, las estaciones terrestres y los enlaces de comunicaciones, pero esos extremos tampoco aparecen detallados en la información consultada.
Esta falta de precisión es relevante porque una prueba de integración anterior no permite identificar automáticamente el equipo finalmente contratado. En junio, GMV, Rheinmetall Expal Munitions, Aurea Avionics y la Brigada Paracaidista probaron la integración del dron Seeker con el Eimos y con el sistema de mando y control de artillería Talos. Infodefensa atribuye al Seeker una autonomía de 120 minutos, un alcance de 15 kilómetros y un peso de 3,6 kilogramos, pero el expediente descrito no especifica que ese sea el RPAS adquirido.
Del mortero al conjunto sensor-efector
La posible compra apunta a una evolución del Eimos desde una plataforma de apoyo de fuegos hacia un sistema más conectado, en el que el sensor aéreo y el elemento lanzador formen parte de una misma cadena operativa. Un RPAS asignado a una unidad de morteros puede proporcionar observación orgánica, ayudar a localizar o confirmar objetivos, corregir el fuego y valorar sus efectos sin depender exclusivamente de observadores avanzados o de sensores externos.
El enlace con Talos sería especialmente importante. El valor militar de esta arquitectura no reside únicamente en disponer de un dron, sino en que sus datos puedan incorporarse con rapidez y seguridad a la cadena de mando y control y llegar al elemento de fuego. La eficacia real dependerá, entre otros factores, del número de sistemas disponibles, su distribución entre unidades, la robustez de los enlaces frente a la guerra electrónica y su integración con los procedimientos de asignación de objetivos y sostenimiento.
Como contexto general, la combinación de sensores, redes de mando y plataformas de ataque se está extendiendo en las fuerzas terrestres europeas. Sin embargo, la información disponible no permite determinar hasta qué punto la eventual adquisición española responde a una arquitectura completa o se limita a determinados componentes del sistema RPAS.
El Eimos en la estructura de fuegos española
Rheinmetall Expal Munitions fabrica los morteros Eimos empleados por las Fuerzas Armadas españolas. El sistema se instala sobre el vehículo Vamtac ST5 y, según Infodefensa, existe un acuerdo marco para suministrar 84 morteros por un importe de 134 millones de euros.
La misma fuente señala que algunos sistemas Eimos ya han sido recibidos por unidades de la Brigada Paracaidista, los Regulares de Melilla, el Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo y la Infantería de Marina. También describe el mortero como una solución con control automático de tiro, apuntamiento de 360 grados, capacidad de despliegue sin elementos adicionales y funciones orientadas a reducir el tiempo de permanencia en posición.
La incorporación de RPAS podría ampliar esas características con una capacidad propia de adquisición y evaluación de objetivos. Para las unidades que emplean morteros móviles, disponer de información aérea integrada puede reducir los tiempos entre la detección, la decisión y la ejecución, aunque el alcance de esa mejora dependerá de la configuración definitiva del contrato y de su despliegue operativo.
Una capacidad cuyo alcance aún no está definido
La posible adjudicación también destaca por la participación de varias empresas españolas en las pruebas de integración y por la conexión prevista entre el Eimos, Talos y medios aéreos no tripulados. Si la adquisición confirma una solución interoperable, España avanzaría hacia una mayor integración entre apoyo de fuegos, mando y control y sensores tácticos.
Por ahora, no obstante, la única información disponible procede de una fuente única y no identifica el modelo de RPAS, el número de equipos, la dotación por unidad ni las prestaciones de comunicaciones y resistencia a interferencias. Por tanto, la prueba del Seeker debe interpretarse como un antecedente tecnológico, no como una confirmación del sistema finalmente contratado.

