sábado, 7 de noviembre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Armada

Navantia presenta Scomba NG para conectar sensores, armas y sistemas no tripulados

Navantia presentó en Euronaval Scomba NG, una evolución de su sistema de combate naval orientada a coordinar sensores, armas, buques tripulados y plataformas no tripuladas. La propuesta busca trasladar el concepto de nube de combate al diseño y modernización de la flota, con una arquitectura inicialmente prevista para futuros programas europeos y para la actualización de buques en servicio.

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Navantia presenta Scomba NG para conectar sensores, armas y sistemas no tripulados

Una arquitectura para el combate colaborativo

Scomba NG se plantea como algo más amplio que la instalación de un nuevo sistema de combate. La propuesta de Navantia busca crear una arquitectura capaz de distribuir datos y efectos entre plataformas navales de distinta naturaleza, desde buques tripulados hasta sistemas no tripulados, mediante una combinación de sensores, armas, comunicaciones y aplicaciones de software.

El objetivo es avanzar hacia un modelo de combate colaborativo en el que la información obtenida por una plataforma pueda contribuir a la toma de decisiones y a la acción de otras unidades. Para ello, la compañía sitúa como elementos centrales las comunicaciones seguras y resilientes, una arquitectura abierta y el desarrollo continuo de capacidades durante el ciclo de vida de los buques.

Ese enfoque convierte la conectividad en una capacidad operativa, no solo técnica. El rendimiento de una nube de combate dependerá de la calidad de los sensores y enlaces, pero también de la gestión de identidades, la protección de las redes, la sincronización de los datos y la capacidad de mantener operaciones cuando las comunicaciones sufran interferencias, ciberataques o interrupciones parciales.

Nasos, la plataforma digital

La propuesta se apoya en Nasos, una plataforma digital abierta sobre la que Navantia prevé desplegar aplicaciones y servicios de software para el combate naval. El planteamiento permitiría actualizar capacidades de forma progresiva en lugar de vincular toda mejora a una renovación completa del sistema de combate o del buque.

La arquitectura está prevista inicialmente para la F-110 Flight II, la Corbeta Europea de Patrulla y el futuro buque de combate europeo. Navantia también afirma que desarrolla módulos destinados a trasladar parte de las capacidades de Scomba NG a buques actualmente en servicio.

La integración de unidades de distintas generaciones es uno de los principales retos de este modelo. Los módulos de modernización pueden facilitar la incorporación gradual de nuevas funciones, pero no eliminan por sí solos las limitaciones asociadas al hardware disponible, las interfaces propietarias o los sistemas heredados. La interoperabilidad dependerá de que esas capas puedan intercambiar datos y operar con reglas comunes.

El reto de controlar el software y los datos

La evolución hacia un buque de guerra digital abre cuestiones que la presentación no concreta. Entre ellas figuran el grado de control de la Armada sobre el software y los datos, los estándares de interoperabilidad aplicables, la certificación de las actualizaciones en sistemas críticos y el reparto de responsabilidades entre Navantia, la Administración y otros proveedores.

La empresa encuadra Scomba NG en iniciativas europeas como Edinaf, E-Dominion y Neureus. También relaciona la propuesta con tecnologías de conectividad como las comunicaciones en órbita baja y las redes 5G no terrestres. Estas opciones pueden ampliar las alternativas de enlace, pero no garantizan por sí mismas una conectividad continua en combate: su utilidad dependerá de la disponibilidad de la red, la protección frente a interferencias y la capacidad de las unidades para seguir operando de manera degradada.

Para España, una arquitectura de este tipo podría facilitar la coordinación de una flota formada por buques de generaciones tecnológicas diferentes y reducir la dependencia de ciclos completos de renovación. Su valor final dependerá, sin embargo, de la integración efectiva con los sistemas existentes, de la resiliencia de las comunicaciones y de la capacidad para actualizar las aplicaciones sin comprometer la seguridad de las plataformas.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.