Dos escalones para una misma apuesta
El Seaquest M representa el escalón de mayor tamaño de la actual propuesta de Naval Group para los sistemas de superficie no tripulados. Con 37 metros de eslora, casco de acero, proa recta y una arquitectura modular, el diseño está pensado para transportar cargas útiles y mantener una presencia prolongada en el mar sin depender de una tripulación embarcada.
La plataforma podría operar de manera autónoma o como elemento subordinado a buques tripulados. Su sistema de combate se basa en contenedores y permite reconfigurar el buque según la misión, una fórmula destinada a facilitar el cambio entre tareas de vigilancia, reconocimiento, guerra antisuperficie u otras funciones que requieran sensores y efectores diferentes.
Naval Group plantea para el Seaquest M periodos de autonomía de aproximadamente diez días sin intervención humana y estudia, además, configuraciones opcionalmente tripuladas. La empresa concentra actualmente sus esfuerzos en este modelo y no desarrolla una variante Seaquest L de mayores dimensiones.
STEERIS como enlace entre el dron y el buque de combate
El sistema de gestión de misiones STEERIS constituye uno de los elementos centrales de la arquitectura. Está diseñado para intercambiar información con sistemas de combate navales existentes y ejecutar misiones a partir de instrucciones de alto nivel, reduciendo la necesidad de controlar cada movimiento del vehículo de forma remota.
La integración con SETIS, el sistema de gestión de combate de los buques de Naval Group, permitiría planificar y supervisar las misiones desde una consola multifunción del centro de información de combate. En términos operativos, esto apunta a que el buque no tripulado pueda incorporarse a la cadena de mando y control de una fuerza naval sin funcionar como un sistema completamente aislado.
La arquitectura mostrada incluye un mástil integrado SPIM y zonas modulares preparadas para recibir contenedores normalizados y distintos efectores, entre ellos el lanzador RAMPART. La modularidad puede acortar los tiempos de cambio de misión, aunque su utilidad dependerá de la certificación de cada carga, de la ciberseguridad y de la capacidad de mantener el control cuando los enlaces de comunicaciones se degraden.
El SEAQUEST-S no es una versión pequeña del Seaquest M
Durante la misma presentación se mostró también el SEAQUEST-S, una plataforma no tripulada de 9,3 metros desarrollada por Sirehna, filial de Naval Group. Se trata de un sistema distinto, concebido para operar desde buques de guerra sin exigir modificaciones específicas en el buque nodriza.
El SEAQUEST-S está orientado a misiones de vigilancia, reconocimiento, seguimiento, adquisición de objetivos y ataques directos. El ejemplar presentado incorporaba un módulo RAMPART con 15 lanzadores de cohetes, aunque su zona de carga delantera también puede recibir sensores, misiles, torpedos pequeños, cargas de profundidad, señuelos antisubmarinos y municiones merodeadoras.
La plataforma alcanza, según las especificaciones difundidas por Naval Group, una velocidad máxima de 35 nudos y un alcance de 220 millas náuticas. En una configuración desechable, ese alcance puede ampliarse hasta 530 millas náuticas. El sistema está preparado para operar hasta estado de la mar 5 y combina navegación basada en INS, GNSS y DVL con comunicaciones SATCOM y enlaces LOS y BLOS.
La diferencia entre ambos sistemas es relevante. El SEAQUEST-S permite experimentar con autonomía, control remoto, enlaces de datos y empleo cooperativo desde una fragata con una integración física limitada. El Seaquest M, en cambio, ofrece mayor persistencia y capacidad de carga, pero plantea exigencias adicionales en certificación, recuperación, mantenimiento, resistencia estructural, reglas de enfrentamiento y control de armas.
Francia prioriza la madurez antes que el armamento
La Marina francesa contempla los buques de superficie no tripulados armados como parte de una evolución futura, pero sus prioridades actuales se sitúan en la autonomía, las comunicaciones seguras y la resistencia del casco en condiciones marítimas exigentes. Esa secuencia muestra que la instalación de un lanzador no equivale por sí sola a disponer de una capacidad operativa plenamente madura.
La DGA ha iniciado un procedimiento para adquirir drones de superficie embarcados de larga autonomía destinados a misiones ISR. Paralelamente, el programa DANAE busca acelerar la entrada en servicio de sistemas autónomos armados de menor tamaño. El enfoque combina, por tanto, plataformas embarcables y soluciones de mayor permanencia, en lugar de apostar únicamente por un único tipo de vehículo.
Naval Group prevé comenzar en los meses siguientes las pruebas de mar de las capacidades iniciales del Seaquest M mediante un enfoque de producto mínimo viable e iteración rápida. El objetivo es validar progresivamente el comportamiento de la plataforma y sus funciones autónomas antes de cerrar una configuración operativa más ambiciosa.
Para España, el interés de esta evolución está en la posible transformación de las fragatas hacia arquitecturas mixtas, en las que plataformas tripuladas y no tripuladas compartan sensores, redes de comunicaciones y procedimientos de mando. La integración con los sistemas de combate existentes será tan importante como las prestaciones náuticas del vehículo.
El empleo de armas exigirá además resolver cuestiones de autorización humana, funcionamiento con enlaces degradados, ciberseguridad y reglas de enfrentamiento. En los sistemas de mayor tamaño también será necesario determinar cómo se recuperan, mantienen y certifican estas plataformas cuando operan durante largos periodos lejos de su buque de apoyo.
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