Un programa adjudicado, pero sin producción en serie
De acuerdo con la información disponible, el VAC continúa en una fase previa al lanzamiento industrial pese a que la adjudicación a Tess Defence se produjo en diciembre de 2023. La formalización administrativa del contrato no se hizo pública hasta febrero de 2026, más de dos años después, una demora que debería comprobarse mediante el expediente oficial de contratación.
La primera fase contempla hasta 394 vehículos distribuidos en diez configuraciones: portapersonal, defensa contracarro, puesto de mando, carga pick-up, carga blindada, portamortero, observador avanzado, ambulancia, zapadores y recuperación. Estas cifras y el reparto definitivo por variantes todavía no deben considerarse cerrados mientras continúe la definición del programa.
La plataforma de partida sería la familia Ascod de GDELS-Santa Bárbara Sistemas. En el desarrollo participarían Indra, responsable de las comunicaciones y de la arquitectura electrónica; SAPA, en el grupo motopropulsor; y EM&E, en los sistemas de armas.
El problema va más allá de la elección del vehículo
Las diferencias entre Defensa y la industria no se limitarían a seleccionar una plataforma. El programa debe cerrar al mismo tiempo los requisitos operativos, la arquitectura común, las variantes, los costes y las responsabilidades de integración.
En una familia de vehículos de cadenas con misiones tan distintas, cualquier modificación puede afectar al conjunto del diseño. El aumento de peso exige más potencia y puede repercutir en la movilidad; la protección condiciona la masa y el volumen interno; y la incorporación de sistemas de misión altera tanto la arquitectura electrónica como los costes de integración. Por ello, una discrepancia aparentemente localizada puede trasladarse a varias configuraciones y modificar el calendario completo.
Fuentes próximas al programa situarían en septiembre el envío a la Dirección General de Armamento y Material de una nueva oferta económica y técnica de Tess Defence. La posibilidad de que esa propuesta económica constituya el principal escollo también se atribuye a fuentes consultadas, aunque no permite establecer si el desenlace dependerá de un ajuste de precio, una revisión de requisitos, una modificación contractual o una combinación de esas alternativas.
Avances preparatorios frente a falta de arranque industrial
La situación se describe de dos maneras distintas. Por un lado, el programa aparece como atascado porque la producción en serie no habría comenzado. Por otro, Defensa y la industria sostienen que no está paralizado y que continúan los trabajos de definición de la plataforma y sus variantes.
Ambas descripciones pueden coexistir: el programa puede mantener actividad técnica y administrativa sin haber alcanzado todavía el punto de estabilidad necesario para iniciar la fabricación en serie. La discrepancia refleja, por tanto, una diferencia sobre el grado de avance efectivo más que una prueba concluyente de que los trabajos se hayan detenido por completo.
La experiencia del VCR 8×8 Dragón sirve como referencia del riesgo que entraña iniciar la producción antes de estabilizar suficientemente los requisitos y la integración industrial. En el VAC, esa decisión tendría consecuencias sobre una familia completa de vehículos, no solo sobre una configuración individual.
Impacto para el Ejército y la industria española
El programa pretende sustituir progresivamente a los vehículos de transporte oruga M113 del Ejército de Tierra, cuya permanencia en servicio prolongaría la dependencia de una flota muy veterana. El retraso también mantiene pendiente la renovación de capacidades de transporte, mando, apoyo de fuegos, evacuación, zapadores y recuperación.
Para la industria española, el VAC representa una carga de trabajo que reúne plataformas, movilidad, electrónica, armamento e integración. El Gobierno aprobó en octubre de 2025 un crédito de 788 millones de euros del Ministerio de Industria, distribuido entre 2025 y 2029, para apoyar el lanzamiento de la fase industrial. Sin embargo, la disponibilidad de esa financiación no resuelve por sí sola las diferencias técnicas y económicas que condicionan el inicio de la producción.
El objetivo de cerrar un acuerdo antes de final de año procede de fuentes próximas al programa y no cuenta con una confirmación oficial o independiente en la información disponible. Tampoco puede establecerse todavía una fecha concreta para el comienzo de la fabricación ni si el desbloqueo exigirá modificar los requisitos, revisar el precio o redefinir parte de las variantes.
La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.


