jueves, 8 de octubre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Sistemas de defensa

La Fábrica de Municiones de Granada amplía su apuesta por los motores cohete de combustible sólido

La Fábrica de Municiones de Granada (FMG), integrada en MSM y vinculada al grupo industrial checo Czechoslovak Group (CSG), prepara una ampliación de capacidades para fabricar motores cohete de combustible sólido, dentro de un plan de inversiones valorado en alrededor de 100 millones de euros. El proyecto se orienta inicialmente a munición de alcance extendido y podría reforzar la autonomía industrial española en un componente clave para aumentar el alcance de determinados proyectiles.

Imagen de portada: La Fábrica de Municiones de Granada amplía su apuesta por los motores cohete de combustible sólido

Una nueva capacidad industrial para la munición de alcance extendido

La FMG trabaja en la ampliación de sus capacidades hacia la fabricación de motores cohete de combustible sólido. La iniciativa se articula inicialmente alrededor de la munición ER 122 mm HE, cuyo alcance anunciado supera los 40 kilómetros.

La incorporación de un motor cohete permitiría prolongar la fase propulsada del proyectil y elevar sus prestaciones frente a una munición convencional. La información disponible sitúa la evolución potencial de este modelo desde unos 20 kilómetros hasta aproximadamente 50 kilómetros, aunque esa cifra debe entenderse como una estimación asociada al proyecto y no como un resultado independiente de pruebas.

La expansión forma parte de un programa de inversiones de FMG valorado por la compañía en alrededor de 100 millones de euros. La empresa también desarrolla munición de artillería de 155 mm, incluidas soluciones base bleed, y busca posibles alianzas con fabricantes de drones y misiles.

Motores cohete y base bleed no son la misma tecnología

El motor cohete aporta empuje adicional durante el vuelo. El sistema base bleed, en cambio, reduce parte de la resistencia aerodinámica en la zona posterior del proyectil mediante la generación de gases, pero no proporciona el mismo tipo de propulsión.

La diferencia es relevante porque ambas soluciones pueden aumentar el alcance, pero requieren arquitecturas, procesos de integración y validaciones distintas. En el caso de los motores cohete de combustible sólido, la capacidad industrial abarca la formulación y fabricación del propelente, la producción de estructuras resistentes, la integración con la munición y los ensayos de aceptación.

Por ese motivo, disponer de una línea de ensamblaje no basta para alcanzar una producción militar sostenida. También son necesarias instalaciones autorizadas, almacenamiento seguro, controles de proceso, cadenas de suministro estables y certificaciones específicas para cada familia de munición.

El reto de pasar del proyecto a la producción en serie

La posible fabricación nacional de motores cohete tendría interés en un momento de refuerzo de las reservas europeas de munición. Una capacidad propia podría reducir dependencias industriales externas y facilitar la adaptación de los proyectiles a las necesidades de las Fuerzas Armadas y de posibles clientes extranjeros.

La importancia real del programa dependerá, sin embargo, de que supere la fase de desarrollo, obtenga las certificaciones militares necesarias y se traduzca en contratos concretos. Las prestaciones anunciadas para las versiones de 122 y 155 mm no equivalen por sí solas a capacidades ya desplegadas ni acreditan una producción en serie.

La información disponible también vincula el proyecto con posibles sinergias dentro del grupo CSG, cuyos sistemas pueden emplear munición de 122 mm. Esa relación podría facilitar la integración entre munición y plataformas, pero su alcance industrial efectivo todavía no está detallado.

Vadollano, una pieza aún pendiente de confirmar

El plan incluye asimismo la apertura de una fábrica de armas de guerra en Vadollano, Jaén. La descripción del emplazamiento como un antiguo polvorín del Ejército de Tierra y como el segundo mayor de Europa, así como el calendario de ese proyecto, no cuentan con corroboración independiente.

La eventual puesta en marcha de esas instalaciones sería relevante para concentrar capacidades de fabricación y almacenamiento, pero su impacto dependerá de las autorizaciones, de la infraestructura finalmente disponible y de la conexión efectiva con las líneas de producción de FMG, MSM y CSG.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.