martes, 29 de septiembre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Sistemas de defensa

El F-35 confirma la desaparición de componentes mientras la GAO alerta sobre su trazabilidad logística

El F-35 Joint Program Office confirmó la desaparición de componentes de un envío destinado a tareas de reparación y abrió una investigación con autoridades estadounidenses y empresas del programa. El episodio se produce cuando los problemas de inventario y sostenimiento del caza ya afectan a la disponibilidad de la flota y exigen una financiación adicional de miles de millones de dólares.

Imagen de portada: El F-35 confirma la desaparición de componentes mientras la GAO alerta sobre su trazabilidad logística

Un envío bajo investigación

El F-35 Joint Program Office confirmó que varios componentes destinados a trabajos de reparación habían desaparecido durante un envío y que estaba colaborando con las autoridades estadounidenses y con los socios industriales para recuperarlos y esclarecer lo ocurrido.

Según la información disponible, un envío procedente de Australia y dirigido a Estados Unidos habría sido desviado durante el tránsito y terminado en Hong Kong. Entre las piezas supuestamente incluidas figuraría una cúpula de cabina del F-35 con recubrimientos vinculados a la reducción de la firma radar. La desaparición habría sido comunicada a personal de comités del Congreso estadounidense, mientras las autoridades y las empresas participantes examinan el caso.

Lockheed Martin aseguró que aplica controles de seguridad a los envíos del programa, aunque no facilitó detalles específicos sobre este incidente.

La posible presencia de una cúpula con materiales absorbentes de radar explica la preocupación generada por el caso, pero no permite concluir por sí sola que se hayan perdido secretos críticos. El valor técnico de una pieza aislada dependería de su estado, de si conserva íntegramente sus capas y de la posibilidad de examinar físicamente su composición. También influiría el conocimiento previo que tuviera quien lograse acceder a ella.

Un problema que va más allá de una pieza

El episodio pone el foco en una parte menos visible de la seguridad del F-35: la protección de los repuestos y de los componentes durante su almacenamiento, reparación, transporte y registro. En un programa multinacional, la cadena logística conecta a países operadores, contratistas, depósitos y centros de mantenimiento, lo que multiplica los puntos en los que una pieza puede quedar mal identificada, extraviarse o ser desviada.

La Government Accountability Office ya había advertido en 2023 de deficiencias en la trazabilidad de los repuestos. Sus registros contabilizaban más de un millón de piezas perdidas o no localizadas desde mayo de 2018, con un valor superior a 85 millones de dólares. Esa cifra no implica que todos los componentes desaparecidos fueran sensibles ni que estuvieran relacionados con espionaje, pero sí muestra la dimensión económica y administrativa del problema.

La seguridad tecnológica de un sistema de combate no termina en la protección de la aeronave, de sus instalaciones de producción o de sus redes informáticas. También depende de saber qué piezas existen, dónde están, quién las custodia y qué controles se aplican cuando atraviesan fronteras o pasan de un proveedor a otro.

El impacto sobre la disponibilidad de la flota

Las dificultades logísticas tienen además una consecuencia operativa. Según la evaluación de la GAO, entre los ejercicios fiscales 2021 y 2025 la proporción de F-35 capaces de cumplir al menos una misión cayó del 67% al 44%. En el mismo periodo, la capacidad plena —aeronaves disponibles para ejecutar todas sus misiones previstas— descendió del 38% al 25%.

La trazabilidad de repuestos y la disponibilidad de los aviones son problemas relacionados, aunque no idénticos. Un inventario deficiente no explica por sí solo toda la caída de disponibilidad, pero puede retrasar reparaciones, dificultar la planificación del mantenimiento y aumentar la dependencia de envíos urgentes o de proveedores concretos.

La GAO calcula que la estrategia de sostenimiento del programa necesita 13.700 millones de dólares adicionales hasta 2031. La magnitud de esa cifra refleja que el desafío no consiste únicamente en recuperar piezas desaparecidas, sino en hacer más previsible y controlable el sistema que mantiene en servicio a una flota distribuida entre numerosos operadores.

Sin pruebas públicas de acceso chino

No está confirmado que China haya tenido acceso a los componentes desviados. Tampoco está confirmado que el desvío hacia Hong Kong formara parte de una operación de inteligencia china, y no se conoce públicamente quién posee actualmente las piezas, por qué fueron desviadas ni si la cúpula de cabina llegó efectivamente a ese territorio.

Por tanto, el incidente no demuestra por sí mismo una explotación de tecnología del F-35 por parte de China. Sí evidencia, en cambio, que una cadena logística amplia puede convertirse en un punto de exposición para capacidades sensibles incluso cuando la aeronave y sus fábricas permanecen protegidas.

Para España, que no opera el F-35, la relevancia es indirecta pero concreta. El caso afecta a la confianza entre aliados y proveedores, a la protección de tecnologías occidentales y a la resiliencia de las cadenas de suministro de defensa. Son cuestiones que también condicionan los programas europeos y cualquier futuro sistema multinacional con repuestos distribuidos entre varios países.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.