sábado, 10 de octubre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Drones

El Pentágono habría elegido a AeroVironment, Epirus, Kord y Boeing para un piloto antidrones de energía dirigida

El Departamento de Defensa de Estados Unidos habría seleccionado a cuatro empresas para participar en un programa piloto de armas de energía dirigida contra drones vinculado a la JIATF-401. La iniciativa serviría para comparar tecnologías capaces de hacer frente a amenazas aéreas no tripuladas antes de decidir si alguna solución pasa a una fase de adquisición.

Una evaluación, no una compra operativa

La selección incluiría a AeroVironment, Epirus, Kord y Boeing, cuatro compañías con presencia en el ámbito de los sistemas antidrones y las tecnologías de defensa avanzada. El programa está planteado como un piloto asociado a la JIATF-401, por lo que la participación de estas empresas no equivale a la adjudicación definitiva de un sistema operativo ni a la aprobación de una producción a gran escala.

El resumen RSS de Breaking Defense es el origen de la información disponible sobre la selección. No se han precisado las tecnologías concretas que aportará cada compañía, el calendario de las pruebas, los emplazamientos previstos ni los criterios con los que se compararán las propuestas.

Qué busca aportar la energía dirigida

Las armas de energía dirigida emplean haces de alta energía para neutralizar objetivos sin recurrir necesariamente a un interceptor convencional por cada amenaza. En el ámbito antidrones, esta característica puede reducir el coste marginal de las intercepciones frente a aeronaves no tripuladas de bajo precio, especialmente cuando se producen ataques repetidos o coordinados.

La eficacia de estas soluciones depende, sin embargo, de varios factores técnicos y operativos. Entre ellos figuran la potencia disponible, el alcance, la capacidad de seguimiento, la estabilidad del haz y el efecto de la meteorología. También resulta determinante la posibilidad de responder a ataques saturados, en los que numerosos drones obligan a distribuir los recursos de detección, seguimiento y neutralización.

El reto de integrar el sistema en la defensa aérea

La eventual adopción de una solución no dependería únicamente de su capacidad para derribar drones en condiciones controladas. También tendría que integrarse con las redes de mando y control, los sensores de vigilancia y los sistemas de defensa aérea ya desplegados. La interoperabilidad, la madurez técnica y los requisitos de empleo de Estados Unidos y de sus aliados serían igualmente relevantes.

Para España y otros países de la OTAN, este tipo de evaluación resulta especialmente significativo por la expansión de drones baratos y numerosos en los escenarios de conflicto. La posibilidad de disponer de un medio de defensa con un coste de empleo inferior al de ciertos misiles interceptores podría complementar, pero no sustituir automáticamente, a las capas existentes de defensa antiaérea.

El piloto debería permitir determinar si las tecnologías propuestas ofrecen una respuesta viable en escenarios reales y si existe una base suficiente para una futura adquisición. La información disponible no permite establecer que esa compra vaya a producirse ni qué empresa tendría ventaja en una eventual fase posterior.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.