miércoles, 14 de octubre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Drones

Una docena de proveedores habría probado sistemas contra drones en el ejercicio Falcon Peak 26.2

Una docena de empresas habría acudido al Yuma Proving Ground, en Arizona, durante el ejercicio Falcon Peak 26.2 para evaluar tecnologías contra drones en un entorno de arena y viento. La demostración estaría orientada a futuras decisiones de adquisición del Pentágono, aunque la participación no implica que ninguno de los sistemas haya sido seleccionado.

Evaluación en condiciones desérticas

Según la información disponible, el ejercicio Falcon Peak 26.2 permitió a distintos proveedores probar soluciones contra sistemas aéreos no tripulados en el Yuma Proving Ground. La instalación, perteneciente al Ejército estadounidense, se utiliza para evaluar equipos militares en condiciones desérticas y someterlos a escenarios más exigentes que los de un entorno controlado.

El interés de este tipo de pruebas no se limita a comprobar si un sistema detecta un dron. Las evaluaciones contra-UAS suelen abarcar toda la cadena de respuesta: detección, seguimiento, identificación y neutralización. El polvo en suspensión, el viento, las altas temperaturas, la distancia y la presencia de obstáculos pueden alterar de forma significativa el rendimiento de sensores, enlaces de comunicaciones y efectores.

Una fase previa a la adquisición

La participación de proveedores en una demostración o ejercicio de este tipo no equivale a la adjudicación de un contrato. Habitualmente, estas actividades sirven para comparar capacidades, identificar limitaciones y orientar posteriores requisitos técnicos o procesos de compra.

El objetivo de las empresas participantes habría sido optar a un contrato del Pentágono. Sin embargo, no se han difundido detalles sobre el organismo responsable de Falcon Peak 26.2, su calendario, los criterios empleados para valorar las tecnologías ni el procedimiento contractual que podría seguir a las pruebas.

La exigencia de operar en entornos degradados

La elección de un campo de pruebas desértico responde a una necesidad que comparten numerosos usuarios militares: mantener la protección frente a drones cuando las condiciones ambientales degradan la observación y las comunicaciones. Una solución eficaz en un escenario despejado y con meteorología favorable puede ofrecer resultados distintos cuando aumenta el polvo, cambia la dirección del viento o aparecen obstáculos entre el sensor y el objetivo.

Esta exigencia también afecta a España y a otros países aliados. La defensa contra drones debe proteger tanto bases militares como infraestructuras críticas, y hacerlo en entornos muy diferentes, desde zonas urbanas hasta instalaciones aisladas o expuestas a condiciones meteorológicas adversas.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.