sábado, 17 de octubre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Drones

Atlas 26 prevé ensayar en Huelva la defensa conjunta frente a drones

El ejercicio Atlas 26 estaría previsto del 19 al 23 de octubre en el campo de maniobras y tiro de Médano del Loro, en Huelva, con la participación de los tres Ejércitos y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La actividad buscaría probar procedimientos conjuntos contra sistemas aéreos no tripulados y avanzar en la integración de sensores, redes y medios de neutralización.

Imagen de portada: Atlas 26 prevé ensayar en Huelva la defensa conjunta frente a drones

Un ejercicio conjunto contra amenazas aéreas no tripuladas

Atlas 26 estaría diseñado para reunir bajo un mando único a unidades del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y del Espacio y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El liderazgo correspondería al jefe de Estado Mayor de la Defensa, de acuerdo con la información disponible.

El objetivo principal sería validar tácticas, técnicas y procedimientos frente a amenazas aéreas, con especial atención a los sistemas no tripulados de las clases I y II. Estas categorías abarcan plataformas de menor tamaño y peso que pueden emplearse para vigilancia, adquisición de objetivos o ataques, y que plantean dificultades por su bajo coste, disponibilidad y capacidad de operar cerca del terreno.

El ejercicio también permitiría comprobar la coordinación entre organismos con responsabilidades diferentes. La defensa aérea del territorio nacional combina capacidades militares con funciones de seguridad interior, mientras que cualquier despliegue en un entorno aliado exige además trabajar con procedimientos y arquitecturas multinacionales.

Mando y control, 5G y neutralización

Según la información disponible, Atlas 26 ensayaría capacidades de mando y control, interoperabilidad e integración mediante una red 5G conectada al sistema de defensa aérea del Ejército del Aire y del Espacio. Esa conexión permitiría explorar el intercambio de datos entre sensores, centros de mando y medios de respuesta, aunque por sí sola no demostraría una interoperabilidad plenamente operativa.

El uso de una red de este tipo en un entorno militar exige comprobar su ciberseguridad, resiliencia, disponibilidad y compatibilidad con redes de defensa ya existentes. También resulta necesario determinar cómo mantiene el sistema su funcionamiento ante interferencias, pérdida de conectividad o ataques contra la infraestructura de comunicaciones.

La respuesta contra drones no depende de un único interceptor. Una arquitectura eficaz debe integrar detección, identificación, seguimiento, decisión y neutralización. Los medios de guerra electrónica pueden bloquear determinados enlaces de control o alterar los sistemas de navegación, pero no sustituyen completamente a las soluciones cinéticas frente a plataformas autónomas, resistentes a la interferencia o empleadas en enjambre.

Por ese motivo, el ejercicio combinaría medios de neutralización física —conocidos como hard kill— y electrónica —soft kill—. También estarían previstas actividades con empresas de defensa, universidades y centros militares de experimentación, una fórmula orientada a reunir capacidades tecnológicas, operativas y de evaluación.

El vínculo con la defensa aérea aliada

Las conclusiones de Atlas 26 servirían, de acuerdo con la información disponible, para actualizar la doctrina del Ejército de Tierra y preparar la integración de unidades españolas en arquitecturas multinacionales de defensa aérea y antimisiles de la OTAN.

Ese objetivo exigiría trasladar los resultados obtenidos en el campo de maniobras a procedimientos reproducibles y compatibles con los aliados. La prueba no consistiría únicamente en comprobar si un sistema puede detectar o neutralizar un dron, sino también en verificar si la información llega a tiempo al usuario adecuado, si las distintas unidades comparten una imagen común y si la cadena de mando puede responder sin introducir retrasos críticos.

No se han precisado los sistemas concretos que se probarían ni los resultados que obtendría la actividad. Tampoco puede determinarse todavía si Atlas 26 ya habría comenzado o si sus conclusiones desembocarían en cambios doctrinales, nuevas adquisiciones o ajustes en las capacidades existentes.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.