lunes, 28 de septiembre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Armada

La Armada habría integrado el buque Carnota y el USV Sead 23 en el ejercicio Repmus 26

La Armada habría desplegado el buque multipropósito Carnota junto con el sistema no tripulado de superficie Sead 23 durante Repmus 26, celebrado en Portugal entre el 8 y el 24 de septiembre. La actividad permitió ensayar el empleo de un vehículo no tripulado desde una plataforma naval y evaluar su integración en misiones de vigilancia, protección de la fuerza e inteligencia.

Imagen de portada: La Armada habría integrado el buque Carnota y el USV Sead 23 en el ejercicio Repmus 26

Un buque multipropósito como plataforma para sistemas no tripulados

El Carnota habría operado durante aproximadamente dos semanas junto al Sead 23, un sistema no tripulado de superficie empleado por el Centro de Experimentación y Vehículos No Tripulados de la Armada (Ceventa). La principal singularidad del despliegue es que el vehículo no habría sido diseñado inicialmente para operar desde buques, por lo que el ejercicio sirvió para probar procedimientos y soluciones de integración en una plataforma ya existente.

De acuerdo con la información disponible, el Carnota habría sido el único buque participante en Repmus 26 que contó con un sistema no tripulado orgánico embarcado. Otros sistemas navales no tripulados presentes en el ejercicio habrían operado desde instalaciones portuarias, una diferencia que permite situar el despliegue español en un nivel de experimentación más próximo a las operaciones embarcadas.

De la navegación autónoma a la misión naval

El interés de la actividad no se limita a demostrar que un USV puede navegar cerca de un buque. La Armada habría utilizado el despliegue para evaluar su empleo en protección de la fuerza, interdicción marítima, obtención de inteligencia y vigilancia del espectro electromagnético. También se habría estudiado su utilización como plataforma para municiones merodeadoras.

Estas funciones exigen validar una cadena operativa completa: el despliegue del sistema, su mando y control, la transmisión de datos, la asignación de cometidos, la coordinación con el resto de la fuerza y, finalmente, su recuperación o sostenimiento. La utilidad militar de un USV depende tanto de sus sensores y autonomía como de su capacidad para mantener enlaces de comunicaciones resistentes y transmitir información útil en tiempo real.

La operación también plantea retos relacionados con la ciberseguridad, la gestión del espectro electromagnético, la identificación de contactos y las reglas de empleo de la fuerza. A ellos se suman los procedimientos de seguridad durante las maniobras en puerto, el fondeo y las fases de recuperación del vehículo.

Contenedores y capacidades modulares

La integración se habría apoyado en soluciones modulares, incluido el embarque de contenedores con funciones de mando y control destinados a proporcionar capacidades adicionales al Carnota. Este enfoque permite añadir equipos y puestos de operación sin modificar de forma permanente la arquitectura del buque.

Para España, la experiencia resulta especialmente relevante porque los buques multipropósito ofrecen una vía flexible para incorporar sistemas no tripulados sin esperar a la entrada en servicio de una nueva clase de plataforma dedicada. La solución puede facilitar campañas de experimentación y adaptar los medios disponibles a misiones concretas, aunque también obliga a resolver cuestiones de espacio, alimentación eléctrica, enlaces de datos, almacenamiento y mantenimiento.

Cooperación industrial y participación de la Flota

Durante el ejercicio, la Armada habría trabajado con más de 20 empresas españolas en ámbitos como los sistemas no tripulados, las comunicaciones, el mando y control, la inteligencia artificial, la electrónica y los sistemas contra aeronaves no tripuladas.

En el despliegue también habrían participado personal de la Flota y un equipo de la Fuerza de Medidas Contraminas equipado con sistemas no tripulados submarinos. La combinación de medios de superficie, submarinos y embarcados apunta a un entorno de experimentación orientado a coordinar diferentes familias de sistemas dentro de una misma fuerza naval.

Una demostración que aún no equivale a una capacidad operativa

La participación del Sead 23 junto al Carnota no permite por sí sola determinar que la Armada disponga ya de una capacidad plenamente operativa. Para valorar su madurez sería necesario conocer la disponibilidad real del sistema, su autonomía, la fiabilidad de las comunicaciones, el grado de intervención humana requerido, los procedimientos de recuperación y los resultados obtenidos en cada tipo de misión.

Tampoco se ha precisado si la Armada prevé adquirir más unidades del Sead 23, mantener esta configuración de forma permanente o extenderla a otros buques. La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.