jueves, 8 de octubre de 2026 Actualidad de defensa y tecnología militar · 24/7
Ejercito de tierra

El programa Silam afronta incertidumbre mientras España busca un socio tecnológico

El general de brigada Antonio Mongío Bergua habría descrito como de «situación incierta» el estado del programa Silam, concebido para recuperar la artillería de cohetes de largo alcance del Ejército de Tierra. La principal dificultad estaría en encontrar un socio capaz de transferir a España una autoridad de diseño suficiente para controlar la evolución, fabricación y sostenimiento del sistema.

Imagen de portada: El programa Silam afronta incertidumbre mientras España busca un socio tecnológico

Un programa diseñado para recuperar una capacidad de largo alcance

El Silam fue adjudicado en 2023 con el objetivo de devolver al Ejército de Tierra una capacidad de artillería de cohetes que España había perdido. La solución inicialmente contemplada habría sido el sistema PULS, desarrollado por Elbit Systems, junto con una arquitectura formada por 12 lanzadores, más de 600 cohetes de distintas versiones y equipos de reconocimiento, adquisición de objetivos y mando y control.

El calendario inicial situaba la presentación de un demostrador tecnológico en diciembre de 2024, los ensayos de fuego real a lo largo de 2025, la integración industrial entre 2026 y 2028 y la entrega del sistema al Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Campaña n.º 63 en diciembre de 2027.

La ruptura con la solución israelí

Los contratos vinculados al sistema israelí habrían sido cancelados en septiembre de 2025, después de que el Gobierno decidiera paralizar las compras de armamento a Israel. Ese cambio dejó abierta la necesidad de buscar una alternativa tecnológica y contractual para mantener el objetivo del programa.

En diciembre de 2025, EM&E Group y Rheinmetall Expal Munitions presentaron una propuesta conjunta para desarrollar una solución nacional. Un mes después, EM&E y GMV firmaron un acuerdo de colaboración que incluía, entre otros proyectos, el Silam y su munición. Sin embargo, no está confirmado que esa propuesta haya sido seleccionada o aceptada por el Ministerio de Defensa.

Tampoco se conoce qué empresa o sistema podría convertirse finalmente en el nuevo socio tecnológico de España. La cuestión resulta decisiva porque el objetivo no sería únicamente fabricar o ensamblar los equipos en territorio nacional.

Qué significa tener autoridad de diseño

La autoridad de diseño implica controlar la configuración del sistema, aprobar modificaciones, participar en su certificación y conservar las capacidades de ingeniería necesarias para mantenerlo y evolucionarlo durante todo su ciclo de vida. Una transferencia tecnológica limitada al ensamblaje o al mantenimiento no proporcionaría necesariamente ese nivel de autonomía.

En el caso del Silam, el reto industrial abarcaría mucho más que el vehículo lanzador. También incluiría la integración del mando y control, la adquisición de objetivos, la navegación, la seguridad de la munición, la certificación de cohetes guiados y la continuidad de la cadena de suministro.

España busca así recuperar una capacidad de fuegos de largo alcance y reducir su dependencia de proveedores extranjeros. Ambos objetivos pueden entrar en tensión con los plazos, el coste del programa, la protección de la propiedad intelectual y los controles de exportación aplicables a tecnologías sensibles.

Incertidumbre sobre el calendario y los equipos

La afirmación de que el calendario inicial se incumplirá por completo y que el programa acumula un retraso amplio procede de valoraciones no documentadas contractualmente. No existe información pública suficiente para establecer cuál sería el nuevo calendario de desarrollo, pruebas y entrega.

También se ha planteado la posible entrega en octubre de vehículos de municionamiento y la recepción previa de vehículos de puesto de mando y reconocimiento. Estos movimientos no están confirmados de forma independiente y tampoco está claro si corresponderían al contrato original, a actividades de transición o a una solución diferente. Por sí solos, no demostrarían que el programa haya recuperado su calendario inicial.

La eventual incorporación de aeronaves no tripuladas Sirtap o Tarsis para apoyar la dirección de tiro y la obtención de blancos aparece como una posibilidad en estudio, no como una decisión aprobada. Su integración exigiría resolver la conexión entre los sensores, la cadena de mando y control y los elementos de fuego del sistema.

El punto central del Silam, por tanto, no es solo qué lanzador terminará empleando el Ejército de Tierra, sino qué grado de control conservará España sobre el diseño, la certificación, las modificaciones y la evolución futura de toda la arquitectura.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.