Un despliegue con foco mediterráneo
La Armada prevé emplear el segundo despliegue del año del Grupo de Combate Expedicionario Dédalo para integrar en un mismo marco al ala embarcada, los buques de escolta y las fuerzas anfibias. El Juan Carlos I será el núcleo de la agrupación, que desarrollará la mayor parte de sus actividades en el Mediterráneo, aunque el calendario también contempla movimientos y ejercicios en el Golfo de Cádiz y el Atlántico Norte.
La operación prevista no ha comenzado todavía. Se trata de una actividad programada para finales de septiembre y octubre, por lo que su composición definitiva, escalas y calendario detallado pueden quedar sujetos a ajustes.
De acuerdo con la información disponible, la agrupación naval estará formada por el Juan Carlos I y las fragatas Cristóbal Colón y Navarra. El submarino Isaac Peral se incorporaría durante la última fase del despliegue. La fuerza de desembarco incluiría al Batallón Reforzado de Desembarco BRD-356, un grupo táctico italiano y una sección de Fusileiros de la Marinha portuguesa.
En ese mismo marco se activaría la Fuerza Anfibia Hispano-Italiana o Fuerza de Desembarco Hispano-Italiana, conocida como SIAF-SILF, bajo mando español. También estaría prevista la participación del grupo en el ejercicio de la OTAN Neptune Strike 26.4, del 16 al 21 de octubre, así como la realización de un Passex con la Marina Helénica. No se han detallado los objetivos operativos concretos de la participación española en Neptune Strike 26.4.
Ocho drones FPV para entrenar contra amenazas UAS
Uno de los elementos más relevantes del despliegue será el adiestramiento específico frente a sistemas aéreos no tripulados. La Armada ha contratado un servicio de apoyo con ocho drones FPV para los días 24 y 25 de septiembre, con un importe base de licitación de 14.991,90 euros, IVA incluido, y una duración de 60 días naturales desde la formalización del contrato.
El lote está compuesto por cuatro drones de siete pulgadas y otros cuatro de diez pulgadas. Los aparatos podrán emplearse desde tierra o desde una plataforma naval, tanto para misiones de apoyo a la inteligencia, vigilancia y reconocimiento como para representar una fuerza adversaria en ejercicios contra sistemas aéreos no tripulados —C-UAS, por sus siglas en inglés—.
El servicio incluye operadores, mantenimiento, medios auxiliares, análisis posterior de los vuelos y los sistemas necesarios para realizar actividades diurnas y nocturnas. La documentación disponible contempla además el uso simultáneo de varios aparatos, con una capacidad mínima de tres drones en vuelo cuando lo requiera la dirección de la operación.
Los equipos podrán utilizar sistemas de guiado por radiofrecuencia o mediante fibra óptica. Bajo autorización y control de la dirección del ejercicio, el contratista también podrá realizar la neutralización física de al menos algunos de los drones. La referencia a enlaces por fibra óptica resulta significativa porque este tipo de control puede reducir la eficacia de determinadas medidas de guerra electrónica, aunque el contrato no demuestra por sí solo que la Armada haya resuelto ese desafío operativo.
Un servicio temporal, no una nueva flota
La contratación no equivale a la adquisición de una flota permanente de drones por parte de la Armada. Por su importe, duración y finalidad, el expediente responde a un servicio temporal de apoyo al adiestramiento y la experimentación.
Su importancia está en trasladar la preparación contra drones a un entorno naval. En el mar, las unidades deben detectar y responder a aparatos pequeños, maniobrables y potencialmente empleados de forma simultánea, mientras coordinan sensores, sistemas de guerra electrónica, armas y procedimientos de defensa próximos.
El despliegue ofrece además la posibilidad de evaluar la coordinación entre la aviación embarcada, los buques de escolta, la fuerza anfibia y los contingentes aliados. Esa combinación permite entrenar no solo la respuesta frente a amenazas UAS, sino también la integración de capacidades navales y anfibias multinacionales.
La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.


