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Armada

Navantia trabaja en seis bloques del BAC Martín Álvarez en Ferrol y prevé ponerlo en quilla en 2026

Navantia asegura que ya trabaja en seis bloques del futuro buque de aprovisionamiento de combate Martín Álvarez en la nueva Fábrica Digital de Bloques de Ferrol y que prevé realizar la puesta de quilla durante la segunda mitad de 2026. El proyecto permitirá relevar al BAC Patiño y reforzar las capacidades logísticas y de apoyo a operaciones de la Armada.

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Navantia trabaja en seis bloques del BAC Martín Álvarez en Ferrol y prevé ponerlo en quilla en 2026

Un adelanto para validar la nueva fábrica

Según Navantia, el bloque destinado a formar la quilla se encuentra en la fase final de prearmamento antes de abandonar el taller. La compañía habría adelantado la fabricación de estos primeros bloques para probar los equipos, los sistemas y los procesos de la nueva instalación antes de abordar el grueso del programa.

La construcción modular permite fabricar grandes secciones del buque en paralelo y ensamblarlas posteriormente en la grada o en la zona de construcción. En este contexto, la puesta de quilla no representa la entrega del buque, sino un hito que marca el inicio de la integración de los principales bloques. El ritmo posterior dependerá también de la madurez del diseño, la incorporación de los equipos y la disponibilidad de los suministradores.

Un relevo para el BAC Patiño

El Martín Álvarez sustituirá al BAC Patiño, incorporado a la Armada en 1995. Navantia y el Ministerio de Defensa firmaron en junio de 2025 la orden de ejecución del segundo buque de aprovisionamiento de combate, dentro de un programa dotado con 703 millones de euros aprobados en mayo de ese año.

El diseño parte del BAC Cantabria e incorpora mejoras derivadas de los buques logísticos construidos por Navantia para Australia. El buque estará destinado a reabastecer de combustible, agua, víveres, munición y repuestos a otras unidades, además de prestar apoyo médico.

Más que un transporte de suministros

Para la Armada, la renovación de esta capacidad resulta relevante porque los buques de aprovisionamiento permiten prolongar el despliegue de los grupos navales lejos de sus bases y reducir su dependencia de puertos logísticos. Su función sostiene operaciones prolongadas y aporta flexibilidad a las agrupaciones navales.

El programa también contempla capacidades relacionadas con sistemas no tripulados y con la respuesta frente a drones. Esa evolución apunta a un buque logístico con una utilidad operativa más amplia que el transporte y la transferencia de suministros, aunque el alcance final de esas capacidades dependerá de la configuración que se integre en el buque.

Navantia prevé que la puesta de quilla se produzca en la segunda mitad de 2026. Ese calendario constituye un objetivo del programa y no equivale a la entrada en servicio del buque, que requiere completar la construcción, integrar sus sistemas y realizar las pruebas correspondientes.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.