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Drones

La Marina de EE. UU. habría controlado un MQ-25A desde el USS Ronald Reagan a 2.100 millas

La Marina estadounidense habría conectado y controlado un avión no tripulado MQ-25A Stingray situado en tierra, en las instalaciones de Boeing en Illinois, desde el portaaviones USS Ronald Reagan mientras navegaba por el Pacífico. La demostración, fechada el 19 de octubre de 2026, puso a prueba el mando y control más allá de la línea de visión mediante una red de satélites proliferados en órbita terrestre baja.

Imagen de portada: La Marina de EE. UU. habría controlado un MQ-25A desde el USS Ronald Reagan a 2.100 millas

Una prueba de mando a larga distancia

El ensayo habría permitido al USS Ronald Reagan establecer una conexión con un MQ-25A Stingray situado en Mascoutah, Illinois, mientras el portaaviones se encontraba en el Pacífico. La separación entre ambos puntos habría sido de aproximadamente 2.100 millas, unos 3.380 kilómetros.

La comunicación se habría realizado más allá de la línea de visión mediante una red de satélites proliferados en órbita terrestre baja, conocida como pLEO. El objetivo principal no habría sido operar el avión desde la cubierta del portaaviones, sino validar la arquitectura necesaria para que un centro embarcado pueda comunicarse con una aeronave no tripulada ubicada a gran distancia.

La actividad se integró en un ensayo preliminar en el mar y habría empleado el centro de guerra aérea no tripulada del portaaviones, una estación de control MD-5C y equipos y software MDCX de Lockheed Martin. En la prueba también habrían participado la oficina de programa PMA-268, la Marina estadounidense, Boeing y Lockheed Martin.

Qué demuestra —y qué no— la demostración

El alcance técnico de la prueba debe interpretarse con precisión. El MQ-25A no habría despegado desde el portaaviones ni habría participado en una misión de reabastecimiento en vuelo. El avión permaneció en tierra, por lo que la actividad habría servido principalmente para comprobar procedimientos, redes e interfaces de control.

La conexión entre el buque y la aeronave representa un paso relevante para las operaciones más allá de la línea de visión. Sin embargo, una conexión planificada durante un ensayo no equivale a gestionar de forma segura un avión no tripulado en el entorno operativo de un portaaviones, donde intervienen el tráfico aéreo, las interferencias electromagnéticas, la latencia y una posible pérdida de comunicaciones.

Tampoco demostraría por sí sola que el MQ-25A haya alcanzado la capacidad operativa inicial ni que la red pLEO empleada esté plenamente certificada para su utilización operacional. Esos hitos requieren validaciones adicionales y una integración completa con los procedimientos de vuelo y seguridad del grupo aéreo embarcado.

El papel previsto del MQ-25A

El MQ-25A fue concebido para asumir parte del reabastecimiento aéreo orgánico del ala embarcada. Al encargarse de esa función, el sistema puede liberar aviones F/A-18E/F Super Hornet para misiones de combate y contribuir a ampliar el radio de acción del grupo aéreo.

La demostración descrita se sitúa en una fase anterior: la de asegurar que los operadores embarcados pueden establecer el enlace y ejercer el control necesario sobre la aeronave. La madurez de esa arquitectura será especialmente importante para futuras plataformas no tripuladas embarcadas y para operaciones distribuidas en las que el avión, el centro de control y el buque no se encuentren en el mismo punto.

Para España, el episodio ofrece un referente sobre la integración de sistemas no tripulados, enlaces satelitales y centros de mando instalados en buques. La comparación tiene, no obstante, límites claros: la Armada española no opera actualmente portaaviones de ala fija ni el MQ-25A.

La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.