Un radar AESA para varias misiones
Según la información publicada por Infodefensa, Indra mostraría en Euronaval 2026 el Prisma-S, un radar naval AESA 4D Full Digital concebido para la vigilancia aérea y de superficie. La compañía lo presentaría como un sistema capaz de realizar de forma simultánea funciones de guerra antiaérea, guerra antisubmarina y designación de blancos.
La referencia a una capacidad 4D implica que el radar no solo mide distancia, azimut y altitud, sino también la velocidad del objetivo. En términos operativos, esa información puede mejorar la calidad del seguimiento y ayudar a clasificar y priorizar blancos distintos dentro de una misma escena táctica. El resultado, sin embargo, depende de factores como la arquitectura del sistema, el software de gestión, la potencia disponible y su integración con otros sensores y armas.
Indra también atribuiría al Prisma-S capacidad para trabajar en entornos electromagnéticos saturados y resistir contramedidas. Esa característica resulta especialmente relevante en escenarios navales, donde los radares deben mantener la detección y el seguimiento mientras afrontan interferencias, engaño electrónico y una elevada densidad de emisiones.
Nimbus y la conexión entre plataformas
La empresa presentaría además avances de Nimbus, descrita como una nube de combate naval. La información disponible señala que esta arquitectura habría participado en los ejercicios Repmus 26 conectando buques, embarcaciones no tripuladas de superficie y el UAV Tarsis.
El planteamiento responde a una tendencia creciente en la guerra naval: distribuir los sensores y los nodos de decisión entre plataformas tripuladas y no tripuladas para compartir datos y construir una imagen común del entorno. Una red de este tipo puede permitir que un sensor embarcado en un dron contribuya a la vigilancia de un buque o que varias unidades coordinen sus operaciones sin depender de un único sistema central.
La participación en unos ejercicios no demuestra por sí sola que Nimbus disponga ya de una capacidad plenamente operativa ni que pueda interoperar con todas las redes navales aliadas. Para valorar su madurez serían necesarios datos sobre latencia, seguridad de las comunicaciones, resistencia a la guerra electrónica y compatibilidad con sistemas de mando y control de terceros.
Protección del fondo marino
Otro de los ámbitos destacados sería la vigilancia y protección de infraestructuras submarinas críticas. Entre ellas figuran gasoductos, cables energéticos y de comunicaciones y redes portuarias, elementos cada vez más relevantes para la seguridad económica y estratégica europea.
La protección del lecho marino exige combinar sensores persistentes, patrullas, vehículos no tripulados y mecanismos de coordinación entre autoridades civiles y militares. Detectar una anomalía no basta: también es necesario identificarla, determinar si responde a una actividad accidental o deliberada y atribuir responsabilidades con un nivel de certeza suficiente.
Para España, este campo tiene un interés directo por su posición marítima y por su dependencia de conexiones submarinas. También puede ofrecer oportunidades para reforzar la base tecnológica nacional en programas navales y en soluciones de defensa multidominio.
Equipos destinados a submarinos
La exposición incluiría asimismo varios sistemas destinados a submarinos: el radar de navegación iKeeper-iS20, el sistema de comunicaciones por satélite TSUB-40, el equipo de guerra electrónica Pegaso NG y un sistema de identificación amigo-enemigo, o IFF.
En conjunto, estas soluciones apuntan a cubrir funciones complementarias: navegación, comunicaciones, conocimiento del entorno electromagnético e identificación de plataformas. Su valor militar dependerá tanto de las prestaciones individuales como de la integración con los sistemas de misión, los procedimientos de la tripulación y las restricciones propias de una plataforma submarina.
No se han facilitado datos sobre clientes, costes, alcance, métricas de detección, calendario de entrada en servicio o contratos asociados a estos sistemas. La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.

