Una cooperación centrada en la guerra antisubmarina
Según la información disponible, representantes de Thales España y SAES se reunieron en las instalaciones de la empresa española en Cartagena para revisar programas conjuntos y explorar nuevas líneas de trabajo. No se han detallado nuevos contratos, calendarios ni compromisos concretos derivados de ese encuentro.
La cooperación entre ambas compañías se remontaría a 1992, cuando Thomson Sintra ASM entró en el accionariado de SAES. Desde entonces, la relación habría evolucionado hacia actividades relacionadas con sensores y sistemas acústicos para aplicaciones navales y aeronavales.
El papel de SAES en los sonares de las F-110
La transferencia tecnológica de Thales habría permitido a SAES fabricar, integrar y probar en España los sonares de casco BMAS que equiparán las fragatas F-110 de la Armada. El contrato para los cinco sistemas se habría firmado en diciembre de 2019, con una duración prevista de diez años y un importe de 27 millones de euros. El primer sonar de la serie habría quedado completado en mayo de 2025.
La fabricación y la integración en España reforzarían la base industrial nacional y proporcionarían capacidades relevantes para el sostenimiento y la evolución del sistema. Sin embargo, producir localmente un equipo no equivale necesariamente a controlar todos sus componentes, algoritmos, derechos de propiedad intelectual o futuras versiones. La autonomía efectiva dependerá del alcance concreto de la transferencia y de las responsabilidades que mantenga cada compañía.
Además, el sonar de casco constituye solo una parte de la arquitectura antisubmarina de una fragata. Su rendimiento operativo depende de su integración con el sistema de combate, otros sensores del buque, los enlaces de datos y los procedimientos empleados por la Armada. Por ello, la participación industrial de SAES en el BMAS debe interpretarse dentro del conjunto de capacidades de las F-110, no como una capacidad independiente.
Una dimensión también aeronaval
La colaboración habría alcanzado igualmente al ámbito aeronaval. SAES ha integrado la sonoboya Sonoflash de Thales en su Sistema de Procesamiento Acústico de Sonoboyas, conocido como SPAS, empleado en aviones C295.
Esta conexión apunta a una cooperación complementaria entre las capacidades antisubmarinas de superficie y las aéreas. No obstante, no se han precisado la configuración exacta del SPAS, el alcance operativo de la integración ni sus prestaciones en servicio. La utilidad militar de esta arquitectura dependerá de la coordinación entre las plataformas, los sensores y los sistemas de procesamiento y distribución de datos.
La posible proyección internacional
SAES habría sido homologada como proveedor de Thales para determinados mercados de exportación. Esa homologación podría abrir oportunidades para participar en futuros programas internacionales, pero la posible obtención de contratos concretos sigue siendo un rumor y no se han identificado pedidos, países clientes ni sistemas específicos.
Tampoco se han concretado las nuevas líneas de trabajo que podrían haber sido examinadas durante la reunión de Cartagena. Mientras no se anuncien programas, contratos o compromisos definidos, el alcance de esa cooperación adicional permanece abierto.
La información procede de una única fuente especializada y no ha podido contrastarse de forma independiente.

